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Carmen Arroyo

La Quinta

Carmen Arroyo


El mejor regalo. Un libro

11/08/2022

Desde tierras leonesas recibo uno escrito por Julián González Prieto, con quien me puso en contacto otro amigo común, Froilán de Lózar. Solamente por la fotografía de Diario Palentino que encabeza sus estupendas y acertadas columnas, nos conocemos. A Julián, porque estudió con mi marido y llamadas de teléfono. ¿Es posible mantener una amistad que se consolida con el paso del tiempo, simplemente de modo virtual? Rotundamente, sí. Puedo decirles que la lectura del libro: San Isidoro, de Sevilla a León, me ató con fuerza, y lo dejé el tiempo imprescindible, para volver a él totalmente entregada.
Julián nos lleva a recorrer las aventuras que hubieron de sufrir los hombres designados por los reyes Fernando I el Magno y su esposa Sancha Alfónsez. Ambos, eligieron a personas idóneas, no solo por inteligencia sino por sus dotes diplomáticas: dos obispos, nada menos, que lograron llevar a término la delicada misión. Fueron Ordoño, obispo de Astorga, y Alvito, de León. De la defensa ante el peligro que pudiera surgir, iba nada menos que el conde Munio Muñiz, quien al frente de 700 personas demostraron su valor a lo largo del camino. El objetivo: la recuperación de los restos mortales de san Isidoro, enterrado en Sevilla. Julián, en la narración, reúne a personas a las que liga con lazos de afecto y nos hace imaginar cosas que pudieron ser, aunque, luego, no llegasen a hacerse realidad. Así mantiene nuestro interés, sin desviarse de la realidad histórica. Un detalle: Alvito, en sueños, recibe al santo, quien le indica dónde está enterrado, y le dice que él morirá. Así ocurrió. Una historia bien contada que nos conduce a detalles poco conocidos y que Julián, con su espíritu investigador, trabaja para nosotros. San Isidoro en León. Objetivo conseguido.

ARCHIVADO EN: León, Sevilla, Libros