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Palencia historiada

Jesús Hoyos
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Apasionado de los detalles y recuerdos que guarda la ciudad en cada rincón, Diego Quijada Álamo comparte con 'DP' sus diez lugares

Palencia historiada - Foto: Óscar Navarro

PASIONES Los amigos, el arte (trabajó como voluntario enseñando el monasterio burgalés de Santa María de La Vid durante muchos veranos), la música rock de los años 80 (Bruce Springsteen, Tom Petty, Dire Straits…), viajar, los dulces en general y el chocolate en particular.

 

TRAYECTORIA Licenciado y doctor en Historia por la Universidad de Valladolid, institución donde trabajó cuatro años con un contrato de investigación. En la actualidad, ejerce como profesor de Enseñanza Secundaria (Geografía e Historia) en el IES de Saldaña.

 

1.Palencia.  «Mi tierra natal. Ciudad pañera y conventual por excelencia, se halla enclavada en la cuenca del Duero, en medio de paisajes de campos abiertos y amplios horizontes de la Tierra de Campos. Cuenta con una destacada y prolija historia a sus espaldas. En su devenir, muchos y variados han sido los personajes que han transitado por sus calles, siendo testigos del esplendor de épocas pasadas. Domingo de Guzmán, Teresa de Jesús, Carlos V, Felipe II o Jovellanos son algunos de sus nombres. Resulta fascinante acercarse a la ciudad que te ha visto nacer y crecer a través de sus vestigios, su historia narrada, sus personajes o su paisaje urbano».


2.Puentecillas y el Sotillo de los Canónigos. «Este puente, símbolo de la ciudad, forma parte, necesariamente, de mis caminatas urbanas al anochecer. Es uno de los más antiguos (siglo XVI, de origen romano) y permite el acceso a una de las zonas verdes con más encanto. Antaño fue lugar de paso de los clérigos que acudían al Sotillo y de los hortelanos que cultivaban las orillas del río Carrión».


3.Canal de Castilla.  «Esta pintoresca vereda me ha acompañado durante los veranos de mi infancia y adolescencia. Aparece indisolublemente asociado a la figura de mi abuela materna -y quizá también porque mi bisabuelo nació circunstancialmente en Alar del Rey-. En la mente permanecen, a buen recaudo, los interminables juegos y paseos en bicicleta hasta Villamuriel, acompañado de Carlos, Marta, mis primos y mi hermano Miguel».


4.Catedral y plaza de la Inmaculada.  «Es imposible no valorar la calidad y cantidad de tesoros artísticos que guardan los muros de este templo gótico. En su archivo, situado en el claustro, he pasado muchas horas entre documentos y libros. También me gusta la plaza de la Inmaculada, especialmente en invierno, porque, al sol, es posible encontrar un remanso de paz».


5.Parque de la Carcavilla. «Constituye, para mí, un lugar entrañable, situado en San Antonio, el barrio donde me he criado. Aún conserva las ruinas de algunos panteones del viejo cementerio, lo que otorga a este espacio destinado al esparcimiento y recreo un carácter romántico singular».


6.Cuatro Cantones.  «Pocos lugares son más palentinos que la calle Mayor. Parte de esa bulliciosa esencia se puede ver aquí -fue sede del antiguo Ayuntamiento en época moderna-, en el cruce que marca la confluencia de dos calles, desde donde se puede vislumbrar la iglesia de la Compañía, hoy dedicada a la Virgen de la Calle, patrona de la ciudad; y el bonito palacio de la Diputación».


7.Plaza de San Pablo.  «Es, quizá, el espacio más familiar que recuerdo, siendo niño, por la cercanía a mi colegio (Blas Sierra) y los paseos con mi abuelo paterno, quien me enseñó algunas de las cosas importantes de la vida. El primitivo convento, fundado a petición de Santo Domingo de Guzmán, me evoca los tiempos en que Palencia albergó la primera universidad de España».


8.Iglesia de San Miguel.  «Es, sin duda, una de las estampas más hermosas de la ciudad gracias a su genuina torre almenada que se alcanza a ver desde el río, en cuyo legendario templo parece ser que contrajeron matrimonio el Cid y doña Jimena. Próxima a la iglesia, se encuentra la plaza de los Zurradores, un lugar mítico de encuentro con los amigos las noches de muchos sábados de mi juventud».


9.Palacio Episcopal.  «Este peculiar edificio neoclásico, que sirvió como residencia del obispo de Palencia, alberga un Museo Diocesano, poco conocido por el público, con valiosas obras de arte de autores de talla excepcional (Pedro Berruguete, entre otros). El edificio atesora, además, un archivo y biblioteca. Mi recuerdo sobre este lugar gira en torno al primer trabajo que tuve, junto a don Ángel Sancho, hombre bueno y sabio, fundador del citado Museo, con quien aprendí a valorar nuestro rico patrimonio cultural».


10.Eras de Santa Marina.   «En la piscina de este complejo deportivo, situado cerca de las Huertas del Obispo, he podido perfeccionar el deporte de mi juventud: la natación. Muchas jornadas de entrenamiento con el Club Natación Palencia, a lo largo de muchos años, me sirvieron para valorar el esfuerzo y la constancia y disfrutar, dicho sea de paso, de muy buenos momentos con el equipo».