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Editorial

La Escuela de Agrarias puede presumir de máxima empleabilidad

Diario Palentino
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No solo es un buena noticia para los estudiantes, sus profesores y la reputación de la propia escuela, sino también para una provincia agroganadera como Palencia, que parece estar poniéndose las pilas en lo relacionado con sostenibilidad y eficiencia

Las denominadas ingenierías verdes están de moda. No cabe ninguna duda de ello; son las que le convienen en estos tiempos a un planeta castigado por la acción humana, el calentamiento global y los sucesivos excesos de la civilización y, por ello, necesitado de afrontar con eficacia y eficiencia retos tan importantes, a la par que urgentes, como acabar con las hambrunas, paliar los efectos del cambio climático, combatir la desertificación y la pérdida de biodiversidad o garantizar la salud medioambiental y la calidad de vida de los grandes núcleos poblacionales. Todo ello, sin  dejar de lado la defensa de una agricultura y una ganadería sostenibles y canalizando, de la mejor manera posible, esa corriente derivada de la pandemia del coronavirus que predica la vuelta al medio rural y una especie de repoblación de la España vaciada. 

Claro que citar las ingenierías verdes sin concreción, es como hablar de los Objetivos de Desarrollo Sostenible sin ponerles al lado la dotación económica precisa y los proyectos  debidamente personalizados, fechados y radicados. Que sabido es que las ideas positivas, por mucha lógica y don de la oportunidad que tengan, acaban por no hacer mella en la ciudadanía, cansada de repeticiones impalpables. Pero las traemos a colación con sentido y justificación, al hilo de la magnífica noticia que ayer hacían pública los responsables de la Escuela Técnica Superior de Ingenierías Agrarias de Palencia y que no es otra que la plena empleabilidad de sus egresados. Sucede en todos los grados que se imparten en este centro del campus de La Yutera, como Ingeniería Agrícola y del Medio Rural, Forestal y del Medio Natural, de las Industrias Agrarias y Alimentarias y Enología, aunque es el primer de ellos el que llama poderosamente la atención porque no solo quienes lo estudian consiguen un empleo nada más terminar la carrera, sino que además no llegan a cubrir la demanda. Tendría que haber el triple de graduados para responder a la misma, ya que dos de cada tres plazas se quedan sin cubrir. Esa empleabilidad se produce asimismo en la inmensa mayoría de los másteres.

Y no solo es un buena noticia para los estudiantes, para sus profesores y para la reputación de la propia escuela, sino también para una provincia agroganadera como Palencia, que parece estar poniéndose las pilas en todas las materias relacionadas con la puesta en valor del campo, con un sector primario moderno y sostenible, con el ahorro y la eficiencia energética y con la minimización de emisiones contaminantes y producción de residuos. Al final, es positivo por cuanto contribuye a la consecución de los objetivos verdes del territorio más próximo, pero también del más lejano y global, y de las instituciones que lo gestionan. Y lo hace con gente joven, pero sobradamente preparada. En Palencia.