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Frente al resucitado

DP
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La procesión del Rompimiento del Velo pone el epílogo a las procesiones palentinas de los últimos diez días, que han permitido a la ciudad recuperar su esplendor habitual en estos días de Pasión, declarados de Interés Turístico Internacional

Frente al resucitado - Foto: Sara Muniosguren

Es de las menos multitudinarias a pie de calle, pero la procesión del Rompimiento de Velo volvió a congregar a cientos de incondiconales en  la plaza Mayor en el cara a cara de la Virgen María con Cristo resucitado en el colofón de la Semana Santa palentina. 

En otra mañana espléndida y luminosa, esta del Domimgo de Resurrección, la cofradía de la Vera Cruz cerró, después de dos años vacío,  el ciclo procesional de 2022.  A eso de las 9,45 horas salieron dos procesiones distintas, una desde su sede, con la Virgen del Rompimiento (anónimo, 1929) enlutada; y otra con el Santísimo Sacramento, bajo palio, desde San Pablo. Confluyeron en la plaza Mayor, a la que la primera accedió por la Bocaplaza, y la segunda por la de San Francisco con la Banda Municipal de Música detrás.

Tras los toques del tararú los niños fueron los encargados de tirar de las cintas para desprender los velos que cubrían de luto a la Madre, dejando que los asistentes pudieran ver el rostro de María. Posteriormente, se procedió a colocar la corona que las mujeres ataviadas con mantilla blanca habían portado durante la procesión y los cofrades de la Vera Cruz que acompañaban el paso se retiraron el capillo, como símbolo de la alegría compartida con la Virgen por la resurrección de Cristo. A continuación, los cofrades elevaron el paso para poder acercar a la Madre hacia el Santísimo y hacer una genuflexión en señal de respeto mientras sonaba el Himno Nacional.

Después, interpretadas por la Coral Blanca de Castilla se pudieron escuchar varias piezas, entre ellas el Aleluya, además del estallido de los cohetes lanzados en tono   de fiesta.

 Ambas procesiones ya unidas y en un ambiente de alegría pascual -incluido los pétalos arriojados desde balcones en algunos tramos del recorrido-, se dirigieron hasta la iglesia conventual de San Pablo, donde tuvo  lugar la bendición solemne con el Santísimo, así como la misa y comunión general. 

En esa procesión, ya conjunta, buena parte de las miradas se las llevaron los niños, los de la propia cofradía de la Vera Cruz que este año harán las Primera Comunión y que portaban el manto (el usado antes del actual ya que este para ellos pesa bastante ) y los de otras cofradías que llevaban los velos (un par de ellos, y es que así  lo demandan los  pequeños  interesados en portarlos).