Flexibilidad laboral en una planta ventabañense de Siro

J. Benito Iglesias
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La compañía negocia de forma conjunta con los representantes de la plantilla soluciones temporales y parciales hasta que se recupere la demanda de algunos productos

Flexibilidad laboral en una planta ventabañense de Siro - Foto: Eva Garrido

Cerealto Siro está estudiando medidas de flexibilidad laboral para una de sus fábricas en Venta de Baños, ya que con la crisis de la Covid-19, al igual que ha aumentado la demanda de referencias básicas, al mismo tiempo ha disminuido la demanda de otro tipo de productos que se consumen principalmente fuera del hogar. 
Este hecho afectó antes a la fábrica de Toro, en Zamora, y ahora a una de sus plantas en Venta de Baños que se dedica principalmente a la elaboración y envasado de surtido de galletas, berlinas y snacks, donde se afronta una situación puntual», según confirmaron a DP fuentes de la compañía agroalimentaria.
Las mismas fuentes precisaron que se están buscando de forma conjunta con los representantes de los trabajadores de esta planta de Venta de Baños, como ya se hizo en la fábrica zamorana, «soluciones de flexibilidad laboral, temporales y parciales, hasta que se normalice la demanda y se puedan recuperar los niveles previos de producción con el menor impacto para la plantilla de colaboradores».
Desde Cerealto Sito se matizó, igualmente, que no está previsto que las medidas laborales temporales afecten a ninguna planta más de las que están ubicadas en Venta de Baños o la que se asienta en Aguilar de Campoo, «las cuales se mantienen operando dentro de la normalidad productiva como las del resto del grupo en otros puntos del país».
atender la demanda. Cerealto Siro está afrontando desde el sector agroalimentario su papel de servicio esencial para que en el período de estado de alarma la población está abastecida. Sus tres fábricas de Venta de Baños -con 750 empleados- y la de Aguilar de Campo -con 330- junto a las otras 11 que posee el grupo empresarial en Castilla y León, Valencia y Andalucía, trabajan con normalidad y las máximas medidas de protección para afrontar los picos de incremento de producción, que se acercaron a primeros de abril  al 20 por ciento, sobre todo en galletas y pasta alimenticia.
La primera semana de confinamiento la demanda fue aún mayor y en la tercera se fue equilibrando. «La situación se dio por el cierre de establecimientos de hostelería y un mayor consumo en casa. También subio un tanto la exportación tras empezar en Italia la pandemia y pasar a España, y poco después a Francia, Gran Bretaña y Alemania», señaló a DP José Manuel Campos, director del Área Industrial.