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José Javier Terán

El rincón palentino

José Javier Terán


Quintanilla y San Andrés

23/11/2022

A pesar de la que está cayendo: crisis económica, crisis sanitaria y hasta crisis en la política, principalmente, hay todavía pequeñas localidades en nuestra provincia que, llegados cada año los días de su patrono, de su fiesta grande en el pueblo, se encuentran dispuestas a tirar el resto por la ventana para celebrar su festividad por todo lo alto.
Y una de estas localidades es Quintanilla de Onsoña –en la comarca saldañesa- que cada 30 de noviembre honra con una gran celebración festiva a su patrono San Andrés, aderezada con una variada y divertida programación de actos festivos que hace que durante esos días regresen al pueblo muchos de los naturales del lugar y sus familias, que en su día emigraron a otros destinos.  Aunque este año, en cuanto a la fiesta en sí, dado que el 30 de noviembre coincide con un miércoles, los actos se han pasado al fin de semana anterior, días 25, 26 y 27 de noviembre, o sea, ya mismo.
Echando atrás la memoria un buen puñado de años, recuerdo que, en aquel entonces, para los chavales de mi pueblo, Velillas del Duque, distante tan sólo dos kilómetros de Quintanilla, el 30 de noviembre era también un día grande, una fecha que esperábamos con interés, pues nuestras familias nos permitían acudir solos a esta fiesta en la tarde del patrono, aunque luego ellos hiciesen también acto de presencia en la misma.
Y allá que nos íbamos nosotros a primera hora de la tarde, alegres y contentos carretera adelante hasta llegar al pueblo vecino en fiestas, cuyos habitantes nos acogían con gran generosidad. En especial el grupo de chavales, con los que recorríamos buena parte de este y, en particular, la plaza donde se asentaban los puestos de golosinas y, a continuación, la era que, al caer la tarde, acogería la sesión de baile; y donde sin dudarlo ni un minuto improvisábamos un pequeño partido de fútbol locales contra visitantes, primando la amistad.
Con la tarde ya avanzada, la fiesta continuaba hasta bien entrada la madrugada con la sesión de baile, al que acudían los vecinos del lugar y otros muchos llegados de los pueblos de alrededor. 
Así que, ¡Felices fiestas de San Andrés!, Quintanilla.