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Vigilancia y terapia de educación sexual para un menor

Alberto Abascal
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El chico, de 16 años, asumió los cargos de abusos en el juzgado de menores · La víctima tenía 13 años y los hechos ocurrieron en las inmediaciones del Puente de Hierro

Imagen de archivo del Puente de Hierro y sus inmediaciones. - Foto: ÓSCAR NAVARRO

Un joven, de 16 años en el momento de los hechos, asumió ayer en el juzgado de menores una pena de tres años de libertad vigilada como autor responsable de un delito de abuso sexual a una chica de 13 años tras llegar a un pacto de conformidad con la Fiscalía y la acusación particular.

El joven, además y en virtud del citado acuerdo de conformidad tras asumir los hechos, deberá someterse a un programa de educación sexual, según confirmó a este periódico el abogado de la acusación particular, Luis Villarrubia.

Los hechos que dieron lugar a la apertura del expediente de reforma (diligencias en el caso de menores) tuvieron lugar en la tarde-noche del 1 de agosto de 2020 en una senda que discurre por las inmediaciones del Puente de Hierro de la capital y donde se consumaron los hechos.

Libertad vigilada es una medida de seguridad que el tribunal impone, y cuyo contenido se concreta en una serie de limitaciones, obligaciones, prohibiciones o reglas de conducta, aplicables separada o conjuntamente, dentro de los márgenes de duración específicos que en su caso prevea la regulación de cada delito del Código Penal, tendentes no solo a la protección a las víctimas, sino también a la rehabilitación y a la reinserción social del delincuente. 

REDES SOCIALES. Por otro lado, el Juzgado de lo Penal dejó el martes visto para sentencia el juicio seguido contra un joven de 27 años, quien negó en todo momento los hechos, como presunto autor de un delito acoso sexual a través de las redes sociales en la persona de una menor de edad.

El fiscal solicita para el procesado una pena de 18 meses de prisión y tres años de libertad vigilada al considerar que supuestamente pidió a la chica fotos de ella desnuda o en ropa interior, además de internar quedar con ella.

Los hechos juzgados se remontan a octubre de 2019 cuando el acusado supuestamente se puso en contacto con la víctima, de la que es vecina en la localidad de la provincia que residen, a través de una red social.