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Una voz palentina en el frente bélico de Ucrania

J. Benito Iglesias
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Laura Alonso, natural de Paredes y periodista de 'RNE', narra en sus servicios informativos y a pocos kilómetros del epicentro de los combates el sentir de los refugiados que huyen de la invasión rusa

Una voz palentina en el frente bélico de Ucrania

En los primeros diez días de la invasión rusa de Ucrania informó del éxodo de ciudadanos de este país en pasos fronterizos de Polonia como Dorohusk y, a buen seguro, el horror de la guerra reflejado en el rostro de muchas personas que lo sufren de cerca no la dejó indiferente. Laura Alonso -de 48 años y un hijo de tan solo 3- lleva más de dos décadas curtida en mil frentes informativos en Radio Nacional de España (RNE) y la hora de acercarse a otro tipo de trincheras la ha llegado con el desencadenamiento de un conflicto bélico que empieza a dilatarse en el tiempo. 

El pasado miércoles, después de un pequeño receso en Madrid para cuidar a su niño al sufrir un virus infantil del que también se contagió, la veterana periodista se adentró en Orlivka, ciudad ucraniana del sur a 7 kilómetros en ferry de Isaccea, ya en Rumanía, donde regresaba a pernoctar. «Aquí, al contrario que en la frontera polaca y varios días después de la salida masiva de miles de ucranianos al comenzar el conflicto, la situación es más tranquila y el drama humanitario se percibe con menor intensidad», relata.

El fin de semana por fin llegó la acreditación de las autoridades ucranianas para trabajar dentro del país y la labor informativa de Laura tiene ahora como escenario Chernovtsi. «Es un sitio aparentemente tranquilo, pero resulta que han sonado las alarmas antiáreas y las campanas de las iglesias y la gente se ha quedado un tanto preocupada. Me he encontrado con un tipo inglés que estuvo en el Dombas, lugar de enfrentamiento ruso y ucraniano desde 2014. Me ha explicado, para desdramatizar, que tengo que preocuparme si los autobuses paran y los establecimientos bajan las persianas, pero que si suenan las balas ya no hay peligro porque el sonido es lo último que llega», señala no exenta de sentido del humor.

Una voz palentina en el frente bélico de UcraniaUna voz palentina en el frente bélico de UcraniaEl territorio desde el que informa ahora la profesional de RNE no está lejos de Odessa, ciudad preparada para una férrea defensa con el fin de tratar de evitar que las fuerzas rusas la invadan y tapen la salida de Ucrania al mar. «La intención de mi compañero técnico y la mía es acercanos a esta ciudad, pero aún no ha caído. No podemos decir que estamos haciendo periodismo a pie de guerra porque no se perciben los bombardeos», desgrana.

No obstante, el caos de los primeros días cuando las tropas rusas invadieron Ucrania y se produjo un gran éxodo pobacional es algo difícil de olvidar  para Laura Alonso. «Nos impactó ver a miles de personas cruzar la frontera prácticamente con lo puesto y, como mucho, con una maleta y los niños con una mochila. Nevaba con temperaturas muy bajas y vimos mujeres con bebés en brazos haciendo colas y esperando, ya que no en todos los puntos fronterizos de Polonia que visitamos había centros de acogida y se tenían que montar campamentos de refugiados. A lo sumo, alguna ONGpudo disponer de una carpa de primera atención y ofrecer algo caliente, pero no existían lugares adecuados donde quedarse. Hubo gente que esperaba a familiares para poderles recoger y más adelante se habilitaron camiones de policía que hacían traslados hasta las ciudades más próximas. Después, los polacos fueron creando espacios donde los refugiados estaban bien atendidos», dice. 

El segundo viaje de la periodista palentina a la zona en guerra, ya en territorio ucraniano, no tiene un plan informativo fijo. «Lo primero es que nos llegara el permiso, como así ha sido, para poder trabajar sin tener que cruzar  la frontera por la noche. Ahora nos toca improvisar porque todo es muy cambiante y esperamos poder acercarnos a Odessa. En esta zona del sur, si finalmente es atacada como se prevé, mucha gente querrá salir al ver que deja de ser segura. De todas formas, vienes con una idea de acceder a un lugar determinado y luego no se puede pasar por diversos motivos», concreta.

CAMBIO DE ESCENARIO. Dentro del escenario de guerra, en el día a día, a medida que avanza el conflicto, la población ucraniana trata de normalizar sus vidas. «En el inicio de los combates apenas veías gente cruzar de vuelta a Ucrania salvo trabajadores transfronterizos que volvían a casa  al terminar la jornada. Ahora, como es menos complicado salir, hay mujeres que acceden para ver a sus maridos un día a Odessa, ya que ellos no pueden abandonar el país al estar a disposición del ejército. Hemos encontrado personas que se fueron con lo puesto y vuelven a sus casas a recoger lo que necesitan como ropa y material de primera necesidad. También hablamos con una pareja que reside en Países Bajos y dejó a sus niñas con los abuelos en una zona aparentemente tranquila y, al final, con el avance ruso tienen miedo y han vuelto para recogerlas», finaliza.