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Froilán de Lózar

La madeja

Froilán de Lózar


El Cañón de Río Lobo

17/06/2022

Como intuyen mis fieles seguidores, en esta serie de viaje por Castilla faltaba Soria, una provincia que no decepciona ni con lluvia. Ahora con el navegador llegas en un pispas a cualquier parte y uno de nuestros platos fuertes para ese largo fin de semana era el Cañón de Río Lobos. El río Lobos nace en Pinilla de los Barruecos (Burgos) y desemboca en el Ucero, río de la localidad soriana del mismo nombre. Curiosamente, esta villa es continuidad e imagen del poblamiento que los repobladores realizaron en el siglo X, bajo el mando de los Condes de Lara y de Castilla. Algunas fuentes recuerdan que el Cañón fue lugar de paso de muchos peregrinos siglos atrás. Aquel viernes tenía una sensación rara, como un disgusto en medio de esas ganas locas por recorrer como peregrino aquel Cañón. El tiempo es lo primero que miras antes de ponerte en camino. No había una buena previsión, pero siempre confías en un cambio de viento que lleve hacia otro lado las tormentas. Pues no tocaba sol en Soria, tocaba lluvia. Desde Hontoria del Pinar hasta el puente de los siete ojos hay 12,5 km. Luego sabremos que estamos recorriendo la parte menos atractiva y, por ende, la parte menos transitada. El río está seco en muchos tramos, aunque cada cierta distancia vemos habilitados pasaderos desde antiguo para facilitar seguramente el paso de un lado a otro, lo que ahora mismo ayuda a conocer, y aprovechamos, el chozo de los resineros. Cada resinero explotaba su mata y construía un chozo utilizando varas y acículas de pino, para resguardarse de las tormentas de verano. Dejamos para otra ocasión el recorrido estrella, donde se menciona la ermita en honor a San Bartolomé, y se citan las pinturas rupestres de la Cueva Grande, muy cerca de la ermita. También la Cueva de los Candelones, donde las estalactitas crecen hacia los lados. Cubierto ya el primer objetivo, tocaba llegar al apartamento en el centro de Soria para reponer fuerzas y adentrarse el segundo día en la capital, con tantos lugares anotados en la agenda. El sábado, a primera hora, teníamos previsto recorrer varios pueblos, para llegar a medio día al yacimiento de Numancia. Y nada nos detuvo, ni la lluvia, ni la nieve, ni la temperatura que marcaba 2 grados. Pero ya les recuerdo en la próxima entrega la razón de Numancia, que agotó varias veces al poderoso ejército romano.