Un dependiente sin ayuda fallece cada ocho minutos en España

Agencias
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Los Servicios Sociales denuncian que 176 personas en lista de espera para recibir atenciones básicas murieron al día en los primeros seis meses de 2020 sin llegar a acceder a la asistencia

Un anciano con movilidad reducida pasea del brazo de un familiar - Foto: Jesus F.Salvadores

Un total de 32.035 personas fallecieron entre enero y junio mientras seguían inscritas en las listas de espera de la dependencia. Lo muestran los datos oficiales del Ministerio de Derechos Sociales, referentes a los primeros seis meses del año. Esto supone que cada ocho minutos -176 personas al día-, un ciudadano con necesidades especiales perdió la vida sin llegar a recibir las ayudas que prevé la ley.
Así lo denunció ayer la Asociación Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales señalando directamente al Gobierno, que, como apuntó, no ha incrementado «ni en un solo euro» la financiación del Sistema de Atención a la Dependencia y «se está abandonando a los 392.526 dependientes a la espera de un procedimiento».
Tal y como refleja el MoMo elaborado por el Ministerio de Derechos Sociales, en el que se analiza la mortalidad de las personas del Sistema de Atención a la Dependencia (SAAD), y teniendo en cuenta los datos de los seis primeros meses, 118.357 ciudadanos en situación de dependencia perecieron en España -28.410 más que en el mismo período del año pasado-. De ellos, 20.413 estaban pendientes de recibir las prestaciones o servicios que les correspondían por derecho y 11.622 pendientes de valorar.
Casi la mitad (48 por ciento) de los beneficiarios del SADD que fallecieron este 2020 vivían en residencias -46.542 residentes, 18.022 muertos más que el primer semestre del año pasado-. De las 97.944 beneficiarias del SAAD que perdieron la vida desde enero, 28.520 tenían la prestación de residencias -un 29 por ciento- y unos 18.247 tenían una prestación vinculada al servicio residencial -19 por ciento-.
confinamiento. En los tres meses del estado de alarma, entre marzo y mayo pasados, fallecieron el 4,4 por ciento de los solicitantes del SAAD -81.232 personas-, lo que representa un incremento del 61 por ciento de la mortalidad esperada. Por rangos de edad, el 83 por ciento de las personas muertas en exceso tenía 80 o más años. El mayor impacto se observó en los dependientes con grado III, entre los que la tasa de decesos se duplicó y subió hasta el 9 por ciento.
El exceso de mortalidad entre las personas beneficiarias con prestación en estos tres meses fue del 80 por ciento, siendo el de abril (137 por ciento) muy superior al de marzo (68 por ciento) y al de mayo (37 por ciento). Mientras, la tasa de ciudadanos beneficiarios con prestación que perecieron se situó en un 5,2 por ciento.
Por territorios, la mortalidad en este sentido dibujó una «enorme variabilidad». La tasa de fallecimientos observados en personas atendidas en el conjunto nacional se sitúa en 5,2 por ciento para el período marzo-mayo, si bien en Madrid y Castilla-La Mancha alcanzaron el 8 por ciento.