De feria en feria

Sergio Borja
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Amante de su Palencia querida y, sobre todo, de su negocio. El coronavirus ha afectado mucho al sector feriante, pero augura que se repondrá y que vendrán «tiempos mejores»

De feria en feria

Luis Ángel Caballero, propietario de Atracciones El Mara, preocupado por la situación por la que está pasando su negocio, asegura que el impacto que ha provocado el coronavirus en todo el sector feriante ha sido muy elevado. «Hay muchas familias que están pasando hambre y malviviendo con los ahorros que tenían, o demasiada gente que se ha visto obligada a malvender sus negocios y sus vidas para intentar comer», revela. «Todas estas empresas que están paradas en almacenes, ahora no valen absolutamente nada, porque la incertidumbre de cuándo podrán salir a la calle hace que pierdan el atractivo para muchos inversores. Hay gente que lo está pasando realmente mal», expresa angustiado el churrero.


Debido a estas restricciones y a la pandemia, el sector ha perdido el 90 por ciento de la campaña. Lo que debería haber sido un no parar por ciudades y pueblos se ha convertido en una situación casi irreversible. «Nosotros echamos de menos volver a la churrería, más que nada porque los gastos siguen llegando y esta situación es insostenible si se sigue así durante mucho más  tiempo. Necesitamos que todo cambie radicalmente, que nos dejen trabajar para seguir pagando, porque, a este ritmo, será una catástrofe para todos los sectores implicados en el ocio», refleja Caballero. 


«Este año se ha montado la churrería en diversas localidades que lo han pedido para intentar dar un toque especial a esos días de fiestas dentro de las limitaciones existentes, pero poco más», revela.  «Los hinchables se alquilaron en fiestas privadas o pequeñas localidades, pero no como otros años porque ha sido imposible salir a la calle», señala.


Tras haber pasado la primera ola de la pandemia y estar inmersos hoy en día en la segunda, Luis Ángel Caballero no pierde la esperanza. «El negocio lleva mas de 100 años en marcha. Yo soy la cuarta generación y tengo casi 50 años. En 1900 mis bisabuelos iban de pueblo en pueblo vendiendo churros, barquillos, helados, frutos secos... Eran tiempos más difíciles que los que estamos viviendo ahora y hacían lo que se podía con el fin de conseguir algo de comida. Saldremos de esta seguro», augura convencido.
Dejando un poco de lado el negocio, Caballero revela a Diario Palentino que para ellos Palencia es «su tierra» y que siempre lo han pregonado así, gritando «a los cuatro vientos». 


«Creo que hemos sido unos buenos embajadores de nuestra provincia, de la casa que nos ha visto crecer, dejando en lo más alto a esta tierra tan bella», expresa. «Me veo en la obligación de hacer un reproche en este sentido,  ya que creo que la gente debe potenciar las tradiciones, lo nuestro, las empresas, etc. Siempre vale más y es mejor lo que hay donde vivimos y hace que ganemos personalidad», concluye.