Entre el flexo y la barra

Sergio Borja
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Amante de la lectura de terror, ciencia ficción y suspense, del cine de autor y de la gastronomía, sobre todo la de su tierra, el estudiante y camarero Sergio Estébanez comparte con los lectores de Diario Palentino sus diez lugares favoritos

Entre el flexo y la barra

1. Villajimena.  «Es un pueblecito a unos 15 kilómetros al noreste de la capital palentina. En esta pequeña localidad nació mi padre hace ya unos años. Es especial porque me he criado allí desde muy pequeño. En más de una ocasión hacía carreras con las bicis, yendo a las fuentes, almorzando en la bodega o dando vueltas por el pueblo. Aquí cogí por primera vez el volante de un coche y conduje el tractor de la familia, e hice la típica vida de pueblo, cogiendo huevos de las gallinas y echando carreras con los perros que teníamos en nuestra casa».


2. La Casa Grande. «Se sitúa en el conocido Monte el Viejo. De pequeño iba muy a menudo ya que a mi padre y a mí nos encantaba jugar partidos de fútbol o dar unos raquetazos en las pistas de tenis que allí se encontraban. También le encantaba machacarme al baloncesto; ahora el que hace mates y tapones soy yo. Lo recuerdo con mucha alegría».


3. La Casa Pequeña.  «La Casa Pequeña también está en el Monte el Viejo y me encantaban dos de sus entretenimientos principales: pasar horas en el mirador con mis amigos y, mientras estaba con ellos, tomar vino en unos porrones. Cuando era más pequeño, no me gustaba tanto subir, ya que no era tan divertido como la Casa Grande, pero, cuanto más mayor me hago, más me gusta subir con el coche y pasar un buen rato contemplando toda Palencia».


4. Pico Valdecebollas. «Es un pico que se sitúa al lado de la localidad de Brañosera y que conocí en una ruta de senderismo realizada recientemente. Se trata de mi primera cima y, aunque la ruta que tomamos para subir desde la localidad norteña fue complicada, me encantó el ascenso, el llegar arriba y, sobre todo, la bajada, donde pudimos disfrutar de unas bonitas cascadas naturales».


5. Complejo deportivo Eras de Santa Marina. «Desde muy pequeño he hecho natación con el Club Natación Palencia, casi desde que tengo memoria. En la piscina de Eras de Santa Marina he pasado  gran cantidad de tiempo a lo largo de mi vida, llegando a convertirse en mi segunda casa. Desde los 8 años, hasta los 18, he estado yendo a este foso que únicamente me ha dado satisfacciones. Siempre he disfrutado de su agua, de sus instalaciones, de mis compañeros y del personal que trabaja allí. Tengo muy buen recuerdo del complejo e intento ir a menudo a recordar viejos tiempos».


6. Valdespina. «Valdespina es un pueblo muy pequeño de la provincia donde se encuentra uno de los viñedos de mi padre, en el cual he pasado muchísimos fines de semana recogiendo palos, cavando o vendimiando cuando tocaba. Al fin y al cabo, le ayudaba en todo lo que podía. He elegido Valdespina como uno de mis lugares favoritos porque todos los años, después de vendimiar, vamos allí toda la familia a tomar el vermut y nos reunimos y hablamos de diversos temas muy interesantes para nosotros».


7. Puentecillas. «Puentecillas es un pequeño puente desde el cual parte la travesía del río Carrión organizada todos los años por el Club Oca de Salvamento y Socorrismo de la provincia. He participado en este evento desde los 12 años; me encanta por el desafío físico que supone. Me encantan los retos y este ha sido uno de ellos desde que tengo uso de razón. Recomiendo ir a todo el mundo y que disfrute de este sitio».


8. IES Jorge Manrique. «En el llamado Instituto Viejo, cursé parte de mis estudios de la ESO y Bachillerato, pero lo más importante es que es el sitio donde conocí a grandes personas y muy buenos amigos, donde aprendí lo que era prepararse para selectividad y lo que es el esfuerzo académico para poder conseguir una buena media de cara a la universidad. Allí me preparé muy bien de cara a mis estudios superiores».


9. Ampudia. «Ampudia es otra localidad de la provincia, en este caso, en la que vive mi tía Aurora y a la que fui muchos veranos cuando era pequeño, sobre todo a jugar en el patio o para ir la piscina junto a miembros de mi familia. Siempre que íbamos nos juntábamos en la casa todos los primos y nos tirábamos allí, más o menos, cuatro días, en los que jugábamos y comíamos la deliciosa comida de mi tía».


10. Villa Romana La Olmeda. «Es uno de los descubrimientos arqueológicos más bonitos de la provincia, el primero al que fui en toda mi vida gracias a una excursión con el colegio cuando aún estaba estudiando Educación Primaria. Me gustaron muchísimo tanto los mosaicos como  las estructuras que allí se encuentran. Me parece un hallazgo realmente fascinante. También el imaginarme todos los edificios y las casas cuando no estaban en ruinas, con gente viviendo en las habitaciones. Disfruté tanto que les he pedido a mis padres volver hasta tres veces con tal de repetir esa magnífica experiencia».