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Jesús Quijano

UN MINUTO MIO

Jesús Quijano

Catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad de Valladolid


Los avisos del Banco de España

30/05/2022

Es cierto que el Banco de España no siempre acierta, que a veces hace el papel de "poli malo", como si se empeñara en pintar lo negro y dar malas noticias, o hacer malos augurios, en clave pesimista y poniéndose en lo peor, en vez de dar alegrías y optar por destacar la mejor de las posibilidades cuando haya varias. Tal vez sea ese su papel, y para eso está, para advertir, diagnosticar y llamar a la prudencia siempre que lo considere oportuno y suficientemente justificado. Porque se podrá pensar que se pone en lo peor y discrepar de sus pronósticos y recomendaciones, pero lo que no ofrece duda es que cuenta con un servicio de estudios del máximo nivel y con técnicos altamente competentes, de los que hay que suponer que, cuando dicen algo, lo han analizado y contrastado suficientemente y con rigor

Pues es el caso que su último informe anual, publicado hace pocos días, llamaba la atención sobre algunas de las decisiones y previsiones más importantes de estos tiempos, en tono ciertamente preocupado y preocupante. Como tampoco yo pretendo cargar las tintas en exceso, me limito a poner de manifiesto las advertencias del Banco de España que me parecen más importantes.

La de mayor incidencia, sin duda, es la relacionada con la evolución de la inflación. Hemos vivido un tiempo de inflación baja, o muy baja, entre 0 y 2, y de repente, en poco tiempo, nos hemos colocado en más del 8%. Los efectos no pueden ser más negativos: dificultad de acomodar el poder adquisitivo de los salarios, que no crecen en ese volumen; reducción de los márgenes de beneficio empresarial y, por tanto, menos posibilidades de inversión autofinanciada y más necesidad de recursos ajenos, lo que es carga financiera y deuda; serios problemas para sostener el gasto en pensiones, que está vinculado por ley al IPC y debe crecer conforme a la inflación. Y, en consecuencia, menor crecimiento económico del esperado, menor aumento del empleo y mayor endeudamiento público. El informe, previendo una caída de la recaudación fiscal, propone incluso un aumento del IVA, que aún lo tenemos por debajo de la media europea, y hasta critica la bonificación de la gasolina, porque considera que beneficia más a las rentas más altas, que parece que viajan más y consumen más.

En fin, paro aquí. Pero, por si acaso, estemos preparados, no sea que, una vez más, falle la pedagogía preventiva y no seamos conscientes de ello.