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Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Cordiales y distanciados

08/04/2022

Cambio de tono, cambio de formas, respeto mutuo, voluntad manifestada de alcanzar acuerdos pero constatación de que las diferencias en materia económica entre el Gobierno y el principal partido de la oposición son insalvables. Al término de la reunión con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cinco días después de su elección como presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo confirmó el cambio de talante en la forma de hacer oposición con disposición al entendimiento y que será sería, sensata y previsible. Nada que ver con las declaraciones de Rajoy a la salida de alguna reunión con Zapatero cuando afirmaba que no sabía para qué había sido convocado, o con las de Pablo Casado más cortas y desabridas. Ambos líderes han quedado en mantener contactos frecuentes, que ya se verá si se concretan o han sido un señuelo

Sin embargo, ni el presidente popular consiguió mover un ápice la posición del Gobierno contraria a la disminución de impuestos, deflactar la tarifa del IRPF a las clases medias y bajas o reducir el IVA de la energía hasta el cuatro por ciento, ni el presidente del Gobierno arrancó una fecha para la renovación de los vocales del CGPJ, aunque sí la reanudación de las negociaciones sobre este asunto.

Ante el previsible desacuerdo en materia económica, Feijóo llevaba preparada la respuesta por extenso, hasta el punto que parecía que estaba exponiendo el programa electoral para el futuro, denostando todas y cada una de las medidas adoptadas por el Gobierno, de las que afirmó que fallan en el diagnóstico, las previsiones y las soluciones. No obstante, en este aspecto Feijóo ha marcado distancias con respecto a su predecesor porque ha afirmado que algunas de sus propuestas sobre impuestos y el reparto de los fondos europeos que propone necesitarían la aprobación de la Unión Europea, y se supone que estaría dispuesto a apoyarlas ante sus colegas europeos en lugar de denigrar la acción del Gobierno, como hizo Pablo Casado. Frente a la propuesta del plan de acción sobre las consecuencias de la guerra el presidente del PP fijó que su formación no puede votarlo a favor sino se introducen las modificaciones que le propuso a Pedro Sánchez.

Ambos líderes se han comprometido a la recuperación de consensos constitucionales, con las dudas sobre si el PP mantendrá las líneas rojas que trazó Casado y que han impedido la renovación del CGPJ, pero Feijóo también ha insistido en un primer momento con el cambio de sistema de elección de los vocales, lo que abocaría a que se mantuviera el bloqueo del órgano de gobierno de los jueces y también del Tribunal Constitucional. El líder popular si se mostró de acuerdo en la modificación de la Constitución para cambiar el término disminuidos por personas con discapacidad, y en retomar la negociación para acabar con el voto rogado de los residentes en el exterior. Acuerdo también para sacar la política exterior del debate partidista, no sin que Feijóo criticara a Sánchez por el cambio de posición sobre el Sáhara y pusiera el foco en qué Marruecos ha conseguido una de sus reclamaciones pendientes y España no ha conseguido nada.

Ni una palabra dijo Feijóo, sin embargo, sobre otro de los puntos que había planteado el Gobierno para la reunión, la violencia de género. Un síntoma de que no deja de mirar a su derecha. En fin, se percibe un cambio de formas y un cierto clima favorable a acuerdos que tendrá que concretarse, cuya alternativa es la vuelta al temporal de la crispación.