José María Ruiz Ortega

Estampas rurales

José María Ruiz Ortega


Final del esquileo

19/06/2021

Finalizamos el equinoccio de primavera y entramos en el solsticio de verano, son los días de más luz del año. Acabado ya el esquileo de las ovejas, antes de que el calor apriete, es cuando el pelo de los ovinos comienza el levante de la lana. Es decir, la lana se despega de la piel de la oveja, de forma natural, porque las ovejas se intentan aliviar del calor para afrontar los meses de verano. En la actualidad, el mercado de la lana se ha reducido al mínimo interés con la utilización de materiales sintéticos, lo que ha convertido al esquileo de las ovejas más en una carga que en un ingreso extraordinario al inicio del verano. 
 El valor de la lana depende de la raza de la oveja y el vellón cambia en función de su estructura, longitud de la fibra y la finura, aunque también hay que tener en cuenta la alimentación del ganado y el clima de la zona. En la Edad Media, la lana era uno de los productos con la actividad más importante en la economía, influenciada por la invasión musulmana y el conocimiento de la trashumancia. Así, cuando avanzaba la primavera los rebaños, como ejércitos nómadas, cruzaban la meseta en dirección a la montaña para aprovechar los pastos del estío. En nuestro país se identifican varias razas de ovejas autóctonas, la merina es la más rústica para la trashumancia y el aprovechamiento de la lana. 
La oveja de raza churra es una de las más primitivas de la península ibérica. Este tipo de animal es mediano, de lana larga y basta que se extiende por todo su cuerpo y con rasgos lecheros. Su coloración es blanca y negra en la periferia, teniendo negros en el morro, alrededor de los ojos, las orejas y los labios. Muy apreciada en la producción de carne de lechazo y cordero.
Los días posteriores a la esquila son delicados, porque con el corte de la lana, la oveja queda desprotegida y como coincide con el tiempo propicio de tormentas, el pastor esta atento a las inclemencias para recoger el ganado. Aunque el instinto de este animal gregario es el de agruparse, acarrarse y guardar la cabeza en rebaño. Las ovejas se amaturrian por el calor y por cualquier accidente atmosférico.



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