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José Javier Terán

El rincón palentino

José Javier Terán


Tambores y cornetas

13/04/2022

Con medio país de vacaciones y el otro medio a punto de tomarlas igualmente a partir del día de hoy -lo que volverá a producir una masiva estampida de vehículos-, estamos en unos días, estos de mediados de abril, en los que, invariablemente, al caer la tarde camino ya de la noche y rompiendo de forma estridente el silencio que de común la envuelve, la ciudad se encuentra habitada a esas horas por el sonido ya familiar de las cornetas y los tambores acompañando los desfiles procesionales que se organizan cada día recordando que nos encontramos celebrando con particular religiosidad y respeto las tradiciones más profundas de nuestra Semana Santa.  
Una Semana Santa que, por estos lugares provinciales, alcanza también aparte un significado cultural de altos vuelos, habida cuenta de que por estas fechas se encuentran abiertos para la contemplación del público en general, todos nuestros recursos turísticos en cuanto a patrimonio artístico y monumental se refiere, las rutas por nuestros paisajes y riquezas naturales, los espacios etnológicos y también los gastronómicos. 
Y contando además con que en el camino hacia uno u otro lugar para contemplar y disfrutar de cada uno de estos atractivos turísticos, nos vamos a encontrar con el añadido de fondo de un espectacular paisaje que la madre naturaleza ha creado a nuestro alrededor por obra y efecto de esta estación primaveral que nos viene acompañando en estos momentos.
Así que, este Miércoles Santo, en el ecuador ya de las celebraciones religiosas, los sonidos de los tambores y las cornetas volverán a irrumpir de nuevo en el silencio de la noche palentina para hacerla diferente, al romperla de plano por los cuatro costados con el anuncio del paso del cortejo procesional por sus calles; y con las gentes volviendo a apostarse al borde de las mismas para contemplar con respeto y admiración cuanto ante sus ojos se muestra. 
Y es que después de dos largos años de silencio extremo forzado por la pandemia, ya había ganas de volver a escuchar estos sonidos tan característicos de nuestra tierra -con el añadido de nuestro particular Tararú-, anunciando el paso del cortejo procesional.