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Jesús Mateo Pinilla

Para bien y para mal

Jesús Mateo Pinilla


Cuestión de fe

26/10/2021

Tras el último congreso del sanchismo debemos creer en su oferta política como cuestión de fe. 
Se nos comunica la directriz política del gobierno, piden apoyo para la socialdemocracia, como línea política de Sánchez; pero deben referirse al futuro, porque hasta ahora las alianzas electorales no han tomado esa dirección y, si se nos ha mentido, ¿por qué no van a seguir haciéndolo?
Otegui dice, cuestión de fe, que se arrepiente del daño causado por ETA. Un día después no condena a ETA y dice que, si es necesario expresarse como hizo para liberar a los presos vascos, está justificado. No menciona que la dulce ETA le conviene para alejar al PNV del poder vasco, dejando a la banda como único interlocutor válido con el estado.
La entrada de Óscar López, Rafael Hernando, Pepiñistas en el gobierno, parece un paso atrás del «no es no», acogiendo a enemigos ideológicos personales; pero realmente ha servido para relajar el desencuentro en Justicia con Pablo Casado, acercando posturas a Zapatero y a la moderación de Felipe González. Todo sea por recuperar la crédula fe socialista.
Hasta aquí definiciones de la socialdemocracia sanchista. Y ahora, algunos hechos delatores.
Iván Redondo se nos presenta con un buenismo de escuela, pero su frente no se ha arrugado, lo que describe su psicología como muestra de cinismo de libro. Redondo sabe que el cobro de 207.088 euros del PP de Bárcenas y las ganancias de su gabinete en la pandemia, cuando ya estaba con Sánchez y que Graciano Palomo puso de manifiesto en su biografía, fueron la causa de su cese fulminante. La ministra Belarra, en relación a las rastas de Rodríguez dice que el alto tribunal judicial prevaricó. Aseveración y acusación importantísima que pasará impune de un merecido penal.
Las predicciones de Tezanos a las que la fiscalía apoya, pagadas con dinero público no sustentan el cui prodest del derecho romano. 
Cuando Lastra se acerca a Narbona, esposa de Borrel, personaje siempre cercano al que reparte el juego, señala movimientos políticos para desconfiar y si Sánchez vuelve a la carga contra el Rey, como asegura Mario Conde, es que el sanchismo es cuestión de fe.