Las Loras: reconciliando personas y naturaleza

A. Benito
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El programa de geovoluntariado implica a la sociedad en la recuperación de espacios de interés natural y cultural

Las Loras: reconciliando personas y naturaleza

Mucho antes de presentar la candidatura de Las Loras a la Red de Geoparques Mundiales, Argeol ya se había ganado el apoyo de la población. Su labor de sensibilización y el hecho de haber logrado la implicación de los habitantes en la protección y puesta en valor de los recursos que atesora el territorio compartido por las provincias de Palencia y Burgos fue uno de los puntos fuertes en la evaluación que efectuaron hace ya tres años los representantes de la Unesco.


Esta es la filosofía con la que nació el geovoluntariado, un programa financiado por la Fundación Caja de Burgos y Obra Social la Caixa que nunca hubiera funcionado sin la colaboración de todas aquellas personas que a lo largo de este tiempo han prestado sus manos para recuperar espacios, avanzar en su promoción y transformar en acciones medioambientalmente sostenibles el amor que sienten por su patrimonio natural y cultural. 


Reconciliando personas y naturaleza es el título de este programa que emana del espíritu de la antigua llamada a huebra y que, tal como explica José Ángel Sánchez, director científico del Geoparque, encuentra su gran valor en el empoderamiento social. 

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«Las actividades de geovoluntariado requieren de mucho trabajo, sobre todo a nivel organizativo, pero son súper gratificantes. Lo más bonito es ver cómo la gente descubre que no está sola y que sin necesidad de la administración puede hacer muchas cosas para recuperar su propio patrimonio», apunta al respecto.


Así fue como hace algunos años los vecinos de Castrecías (Burgos) y otros muchos habitantes de la comarca lograron que volviera a brotar el agua de una fuente casi desaparecida que llevaba veinte años seca. «Fue muy emotivo oír hablar a los mayores sobre este antiguo lugar de reunión. En la limpieza y desbroce participó gente de todas las edades e incluso se plantaron quince nogales que aún hoy siguen custodiando varias familias del pueblo», continúa Sánchez.


Otro ejemplo del programa es la acción que se llevó a cabo hace algunos meses en Becerril del Carpio. Allí, una cueva declarada BIC que alberga varias pinturas rupestres fue la protagonista de unas labores que, con el apoyo de la Junta Vecinal y de la Diputación, se centraron en limpiar de maleza, basura y escombros el entorno de un enclave que hoy luce una imagen mucho más atractiva. La intervención también incluyó la instalación de varias señales en una ruta circular que conecta los lugares de interés geológico de la zona con el teleclub de la localidad.

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De nuevo en Burgos, un antiguo camino que parte desde Renedo de la Escalera y llega hasta el alto de La Lorilla fue otro de los espacios recuperados en 2019. «Se trata de un paseo corto, pero muy bonito», explica el director científico del Geoparque. En este caso, también se procedió al desbrozado y la señalización de un recorrido que gracias al trabajo desinteresado de numerosas personas se ha convertido en un recurso más de la zona.


En el listado de localidades a las que ha llegado el programa de geovoluntariado también se encuentra Olleros de Pisuerga, donde hace tiempo se recuperó un sendero que, desde la iglesia rupestre de los Santos Justo y Pastor, llega hasta el Castro de Monte Cildá; o Basconcillos del Tozo, pueblo burgalés en el que se ubica la Cueva del Agua. «Lo que hicimos allí fue restaurar un paso sobre el río Hurón», explica José Ángel Sánchez.


La iniciativa, por lo tanto, ha conseguido implicar a los vecinos de la zona en el cuidado de un espacio tan valioso como frágil, que es reflejo de la erosión y de la influencia de los agentes medioambientales, pero también de la acción humana. Sin embargo, el geovoluntariado ha ido evolucionando hasta el punto de que ahora son los propios vecinos de los pueblos los que solicitan el desarrollo de ciertas intervenciones.

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«Al principio, éramos nosotros quienes les animábamos a realizar propuestas para lanzar una convocatoria. Ahora, en muchos sitios, es al revés, son las propias juntas vecinales o ayuntamientos los que se ponen en contacto con nosotros para ver si existe la posibilidad de realizar un geovoluntariado», indican desde el Geoparque Las Loras, que para este año tiene pensado actuar a través de este programa en Úrbel del Castillo (Burgos).


Todo esto demuestra que, a veces, la gente solo necesita un pequeño empujoncito para ponerse en marcha y recuperar ese espíritu de colaboración y trabajo colectivo que en el pasado era habitual en los pueblos. Actualmente, con la progresiva despoblación y los cambios en los modos de vida, esta actitud seestá perdiendo en la mayoría de ellos, y en consecuencia, han sido varios los lugares de interés que se han hundido entre la maleza. Por suerte, programas como el impulsado desde el Geoparque ayudan a frenar este tipo de dinámicas.


Con respecto a la edición de este año, hace solo unos días la Fundación Caja de Burgos daba luz verde a la convocatoria. Los interesados pueden presentar sus solicitudes hasta el 5 de junio a través del siguiente enlace https://portal.cajadeburgos.com/medioambiente/voluntariado-ambiental/#solicitud. Por lo demás, la incertidumbre planea sobre los gestores del Geoparque, que ya han tenido que suspender propuestas tan exitosas como el Geolodía y lanzar una programación virtual de otras como la Semana de los Geoparques Europeos, que arrancará mañana y se extenderá hasta el próximo domingo 31.

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EVALUACIÓN. Por lo demás, el Geoparque Las Loras sigue a la espera de recibir noticias del organismo mundial sobre la evaluación que debería realizarse entre los meses de mayo y junio para la revalidación del título obtenido en 2017. «De momento, no sabemos si se aplazará el examen o si se hará de otra forma», apunta el director científico.


En cualquier caso, las personas e instituciones implicadas en el proyecto siguen trabajando para cumplir las recomendaciones de la Unesco. «En general, estamos contentos con el esfuerzo realizado, pero también creemos que hay que ser prudentes de cara a la evaluación», concluye Sánchez.

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