La despoblación golpea al campo que pierde 8.000 afiliados

SPC
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Las organizaciones agrarias advierten que esta tendencia continuará porque el descenso va de la mano a la pérdida de población y reclaman controles que vigilen las afiliaciones ficticias

La despoblación golpea al campo que pierde 8.000 afiliados

El campo regional ha perdido uno de cada diez trabajadores durante la última década, lo que supone un retroceso cercano a los 8.000 afiliados. Una situación en la que el sector agrario autonómico se ha visto indudablemente arrastrado por el problema poblacional. Además, el número de trabajadores del sector agrario experimentó el año pasado un débil descenso del 0,18 por ciento respecto al año anterior (111 trabajadores) hasta situarse en los 61.025. Este dato cierra cuatro años continuados de incrementos, aunque mínimos, en el número de profesionales del campo afiliados a la Seguridad Social, según un informe elaborado por la Junta de Castilla y León recogido por Ical. Estas cifras contrastan con los registrados en España, donde a nivel nacional se produjo en el último año un repunte del 1,3 por ciento, con 1.723 afiliados más, además de que el descenso de la última década no fue tan acusado como en el caso de Castilla y León, ya que desde 2009 han sido 46.713 los afiliados menos a la actividad agraria, que en términos porcentuales supone algo menos del cuatro por ciento.
Con esta caída se da un giro a la tendencia que se venía registrando en los últimos cuatro años en la Comunidad, con débiles aumentos en el número de trabajadores del sector agrícola de entre el 0,3 y el 1,1 por ciento desde 2014.
Descenso progresivo

El presidente de Asaja en Castilla y León, Donaciano Dujo, lamenta que la Comunidad se encuentra «despoblada y envejecida», una situación que atribuye también al campo, donde cada vez se pierden más activos, una tendencia que vaticinó que continuará en los próximos años de manera inevitable. «Desgraciadamente iremos perdiendo población activa en el campo en los próximos años, lo mismo que se pierde también en Castilla y León en su conjunto», con lo que no duda de que la situación cada año será «peor». «No hay el relevo generacional para sujetar esas jubilaciones», con lo que la caída en el número de afiliados será inevitable. «Si se jubilan mil o 1.500 agricultores al año y se incorporan alrededor de 500 agricultores de media en los últimos años porque no hay más jóvenes, se seguirán perdiendo efectivos», incide.
Por su parte, el coordinador de la Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL), Jesús Manuel González Palacín, atribuye la pérdida acuciante de afiliados a la «crisis galopante» de los profesionales de la actividad agrícola y ganadera. «Gente que ejerce la actividad hay mucha, pero los que vivimos exclusivamente de esto, somos cada vez menos», por lo que echa en falta una mayor defensa del agricultor a título principal. Palacín reconoce que cuando se alcanza un nivel «muy bajo» en el número de afiliados, «es difícil bajar más», y alude a «una realidad tozuda» que es que un porcentaje importante de las incorporaciones «son ficticias» por parte de personas que se dan de alta en la Seguridad Social, solicitan la ayuda a la incorporación y, tras cinco años, no continúan en la actividad agraria. 
Cambio el modelo

Desde la Alianza Upa-Coag, Aurelio Pérez explica que se está produciendo un cambio de modelo, con el traslado de los cotizantes de la pequeñas explotaciones familiares, que están «en retroceso», a las grandes explotaciones o empresas constituidas en el sector agrario, algo que para Pérez  «no es bueno». «En los últimos años parte de los autónomos que se han perdido,  ha aumentado casi en el mismo porcentaje de trabajadores por cuenta ajena», asevera. Desde la Alianza se alerta de que se está creando un campo en el que desaparecen agricultores y ganaderos para favorecer el asentamiento de «lobos y fauna salvaje» que no va a gestionar el territorio ni a mejorar la calidad de vida.