Un grito al sentido común

E.M.
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Con ropa oscura y luces violetas, los participantes en la marcha nocturna convocada por la Plataforma por los Derechos de las Mujeres mostraron su dolor por los numerosos casos de violencia machista de los últimos meses

Un grito al sentido común - Foto: Sara Muniosguren

«Hemos declarado la Emergencia Feminista amparadas por nuestra Constitución y la legislación, porque ni el Gobierno español ni el Poder Judicial, ni las sociedades en su conjunto han asumido sus obligaciones de garantizar los derechos fundamentales de las mujeres». Bajo ese argumento se concentraron ayer cientos de personas junto al monumento a la Mujer de la capital, para manifestar su dolor por los numerosos casos de violencia machista que se han producido en los últimos meses.
«El verano del 2019 será recordado en nuestro país como el verano negro. Los telediarios se llenan de asesinatos machistas, sus titulares dicen que aparecemos muertas, no señores, nos están asesinando», manifestaron desde la Plataforma por los Derechos de las Mujeres de Palencia, responsable de la convocatoria. Según destacaron, solo durante el mes de julio, «cada dos días, una mujer ha sido asesinada».
Además de con sus palabras, los concentrados quisieron mostrar su indignación vistiéndose con ropas oscuras, lo que daba una sensación más lúgubre y triste a la cita.
Un encuentro en el que tampoco faltaron luces en tonos violetas, el color que se vincula a la lucha con las mujeres. «La luz violeta alumbra nuestros pasos y hoy la noche es violeta», gritaron los manifestantes, que fueron menos de los previstos a causa de la lluvia que al finalizar la tarde se dejó sentir en la capital.
«Padres que asesinan a sus hijos para causar el mayor de los sufrimientos. Pederastia, trata, desapariciones, asesinatos, chantajes, extorsión, amenazas, acoso, agresiones, abusos, manadas y violaciones están a la orden del día. Una justicia que no es justa, poniendo en duda la declaración de las víctimas, sentencias sin sentido que nos mandan un mensaje alto y claro a todas: tu cuerpo no te pertenece, tu vida no te pertenece», argumentaron en sus quejas.
«Gritamos porque ya no nos quedan minutos de silencio. Es un grito contra la violencia, contra la injusticia, un grito contra la barbarie, un grito a la libertad, a la igualdad, un grito al sentido común», destacaron durante su recorrido por la calle Mayor y limítrofes.