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Carmen Tomás

LA COLUMNA

Carmen Tomás

Escritora y periodista en información económica


Recortar gasto o subir impuestos

09/03/2022

España tiene en materia económica muchas asignaturas pendientes. La modernización del mercado laboral es unos de ellos, a pesar de las reformas que los distintos gobiernos han ido aprobando. Pero, sin duda, la más útil y a la que más resisten los políticos es la que atañe al gasto público.

Desde el profesor José Barea, allá por 1996, nadie se ha atrevido a suprimir el gasto ineficiente y superfluo. Aquella Oficina Presupuestaria creada por Aznar en La Moncloa logró no solo analizar las cuentas públicas, sino poner en práctica lo que los análisis realizados recomendaban. Cierto que el actual ministro de Seguridad Social, siendo presidente de la AIReF, abordó el estudio del gasto público y llegó a la conclusión de que al menos 15.000 millones de gasto y otros 15.000 millones en subvenciones se gastan sin ningún control de eficiencia, eficacia y transparencia. Por supuesto, nadie le hizo caso, ni él mismo parece recordarlo. La prueba es evidente. Ahora que es ministro aplaude una subida brutal de impuestos sin que se le haya oído mencionar sus informes sobre el dinero público que podría recortarse sin dañar lo importante y sin machacar a empresas y hogares.

El debate sobre la necesidad de reducir el gasto público ineficiente vuelve abrirse. El Instituto de Estudios Económicos acaba de presentar un informe en el que calcula que podría reducirse al menos un 14% equivalente a 60.000 millones de euros. España es, según el IEE, el país número 29 de la OCDE en eficiencia del gasto público. Incluso ha empeorado con relación al año previo a la pandemia. Lógicamente, mejorar en este campo supondría no tener que recurrir a subidas de impuestos masivas, como la que pretende el grupo de expertos creado por la ministra de Hacienda y presentado la semana pasada. El Gobierno se ha apresurado a decir que, de momento, no va a subir los impuestos. Pero, dada la experiencia con este Gobierno y su apuesta clara por llevarlo a la práctica, no será ahora, pero será.

La izquierda siempre apuesta por subir los impuestos. Su mantra de que España está lejos de recaudar lo que recaudan otros países de nuestro entorno es sobre todo ideológico y contra eso es difícil luchar, aunque sea con informes económicos y empíricos por muy sesudos que sean. Madrid y otras autonomías han demostrado que bajar impuestos reactiva la economía, el consumo y el empleo y se acaba recaudando más. También se puede observar la apuesta de otros países por tener bajos impuestos y sus buenos resultados. Sin embargo, me temo que el debate sobre la eficiencia del gasto público tendrá que esperar y que el sablazo fiscal, si no hay nada que lo remedie, nos lo pegarán más pronto que tarde.

La mejora de la eficiencia del gasto no solo supondría un avance desde el punto de vista del déficit público, sino que implicaría incrementar potencial de crecimiento de la economía e incluso una disminución de la economía sumergida.

Esta mejora de la eficiencia del gasto público permitiría avanzar en la consolidación fiscal "sin recurrir a subidas de impuestos", e incluso aplicar "reducciones selectivas" de algunos tributos.