Con mucho olor a pescado

DP
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Venta de baños y Villamuriel de Cerrato cierran el carnaval con buen ambiente en el cortejo fúnebre de la quema de la sardina

Con mucho olor a pescado - Foto: Óscar Navarro

Los cuatro intensos días celebrados en honor a Don Carnal para dejar paso al tiempo de Cuaresma y de tranquilidad, han dado para mucho y la jornada de ayer en Venta de Baños se caracterizó por la alta participación y el buen humor en el entierro de la sardina.
En el final del carnaval, el Consistorio venteño no quiso que faltara de nada a todos los participantes y, para calentar los estómagos un tanto castigados días atrás por algún exceso, nada mejor que iniciar el cortejo con un reparto de seis cajas repletas de orejuelas preparadas para  la ocasión entre los primeros venteños que se dieron cita para acudir al posterior desfile del entierro de la sardina vestidos de luto. Todos ellos ofrecieron un gran colorido con sus atuendos en la concentración previa en la plaza del Ayuntamiento.
El buen ambiente creado dio paso a un recorrido por las calles del  municipio, en el que la protagonista fue una vez más La Vieja, un muñeco «feo que da mucho miedo», en palabras del concejal de Cultura y Festejos del Ayuntamiento, Alfredo Tamayo.
La Vieja, figura representativa de la fiesta carnavalera de Venta de Baños, desfiló por delante de la comitiva fúnebre de la sardina, acompañada de la  agradable música de los dulzaineros formados en la Escuela Municipal de Dulzaina del municipio ferroviario. 
Al desfile carnavalero se invitó, como ya se hizo «con notable éxito el pasado año», explicó Alfredo Tamayo, a que cada participante trajera su mascota disfrazada y se entregó un pequeño obsequio para los animales al inicio. 
Luego -con todas las personas de luto y las habituales plañideras que invitaron al lloro continuo porque el carmaval tocaba a su fin- al concluir la marcha en el frontón municipal venteño, ya sin mascotas en el frontón por motivos de organización, se procedió a la quema de la sardina y, a continuación, llegó una gran sardinada con mayoritaria degustación de este pescado a modo de merienda final de la jornada carnavalera.

La novedad del entierro de la sardina de Villamuriel llegó este año con el cambio de trayecto. Se salió de las escuelas viejas junto al parque infantil del casco viejo y el cortejo recorrió la avenida de la Aguilera hasta la plaza de la iglesia. Todo el mundo vestido de negro contempló el trabajo de los actores del grupo Cigarral y la Escuela Municipal de Teatro, la nueva incorporación de la Asociación de Gigantes y Cabezudos y el apoyo de la Banda de Música de la localidad.
Además, se elaboró una sardina de tres metros y hubo presencia de  un obispo y un zancudo que representó a la muerte en el pasacalles.
Luego se llevó a cabo una representación teatral a caballo entre los entierros del pasado y los tiempos más modernos con el  mundo millennial. La quema de la sardina fue un acto irónico sobre el final carnavalero y se añadió el reparto de mistela, mosto y unas ciegas, pastas tradicionales de la comarca.