La cosecha de la alubia llega a Saldaña 20 días tarde

Rubén Abad
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El rendimiento de las parcelas varía entre los 1.500 y 2.000 kilos por hectárea. Solo el 30% de la producción de esta afamada legumbre se comercializa en la provincia

La cosecha de la alubia llega a Saldaña 20 días tarde

Los productores de alubia de Saldaña, uno de los alimentos de mayor fama y prestigio de la huerta palentina, afrontan la recta final de una campaña que viene con tres semanas de retraso. Además, la de este 2020 no solo es una campaña  tardía, sino que también se espera una reducción significativa en la producción. 


Según las estimaciones de los agricultores y empresas del sector, esta se quedará por debajo de las 70 toneladas, cifra que se suele alcanzar habitualmente, con un rendimiento de entre 1.500 y 2.000 kilos por hectárea. Sin embargo, y según explica Sabas Calvo, gerente de Leguminor, la empresa referente del sector, «todavía es pronto para hablar de números concretos, pues queda producto por limpiar y seleccionar». 
En cualquier caso, califica el año como «normal, incluso mejor de lo que se esperaba», aunque sí reconoce que hubo varios momentos de cierta incertidumbre, con unas predicciones meteorológicas que amenazaban lluvias una vez arrancada la planta, aunque finalmente «solo cayeron tres litros» y el agua no causó daños al producto.


La «extraordinaria calidad» de la alubia saldañesa, especialmente la variedad de riñón,  la hace un producto muy demandado en la provincia, pero sobre todo fuera de ella. Y es que en Palencia se queda solo el 30 por ciento de la producción, mientras que el grueso del producto -70 por ciento- se comercializa en otras provincias y regiones limítrofes, según los datos con los que trabaja Leguminor. «Madrid, Castilla La Mancha o La Rioja son los principales compradores, aunque se vende en toda España», explica Calvo.


Pese a ser un producto muy bien valorado por los chef y con una incipiente presencia en los fogones profesionales de todo el país, la crisis del Covid también ha menguado las ventas dirigidas hacia el sector de la hostelería. Y es que la falta de clientes, las reiteradas cancelaciones y unas cada vez más endurecidas medidas restrictivas hacen que este año los restauradores hagan menos pedidos y en menor cantidad.


Bien es cierto que su precio, unos 10 euros el kilo, bastante más elevado al de una alubia de menor categoría, influye a la hora de hacer la compra. Sin embargo, según indica el gerente de Leguminor, «hay quien prefiere pagar un poco más y disfrutar de un producto con unas características únicas: un gran sabor, una textura muy suave y una piel fina». Distintivos estos que han valido a Leguminor entrar en el selecto club de calidad Tierra de Sabor Gourmet, amén de estar incluido en la marca Alimentos de Palencia con bandas azul y dorada.


Fin de semana sin feria

En condiciones normales, Saldaña hubiera celebrado ayer una nueva edición de su Feria de la Alubia, un veterano evento cuyos orígenes se remontan al año 1882, fecha desde la que se viene celebrando la anteriormente denominada Feria de Santa Úrsula. 


Un mercado que este año no abre sus puertas por responsabilidad frente a la pandemia, que habitualmente sirve como punto de venta para los pequeños productores y funciona a modo de escaparate y promoción para empresa ya consolidadas y de reconocido prestigio como Leguminor o La Vieja Olma, la última firma del sector asentada en la comarca.


El gerente de esta última, Luis Lorenzo, señala a Diario Palentino que el evento «se echa mucho en falta». «El 20 por ciento de la producción la vendemos allí, y eso lo vamos a intentar suplir con otros mercados, como la venta online», afirma.


Igualmente se han tenido que suspender las jornadas gastronómicas por el cierre perimetral de las ciudades de Palencia y León, los dos principales puntos de origen de los visitantes que se desplazan hasta Saldaña durante la celebración de la Feria de la Alubia. Para esta edición habían confirmado su participación cuatro restaurantes y cinco bares, que iban a servir menús y tapas especiales con la alubia como ingrediente estrella.


«Es una pena que no podamos celebrar ninguno de los dos eventos, como les ha pasado a muchos otro pueblos de la provincia», lamenta el alcalde, Adolfo Palacios, quien pone de manifiesto la «importante función» de las empresas agroalimentarias asentadas en la comarca para crear empleo y fijar población.