Las 'coplas' dan el salto al resto del país

DP
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La edición de Cálamo de la obra de Jorge Manrique ilustrada por Miguel Macho llega a las librerías otras provincias

Las ‘coplas’ dan el salto al resto del país

Teniendo en cuenta la universalidad de Jorge Manrique, de quien «Lope de Vega apuntó que sus letras deberían estar escritas en oro, siento la necesidad de ilustrar Las Coplas a la muerte de su padre de modo que cada ilustración responda a una reflexión sobre cada una de ellas, con un sentido humanista, un proceso artístico de investigación sobre el propio Jorge Manrique ligado al contexto del Renacimiento en el que fueron escritas y a la propia Historia del Arte, que traslado sobre el papel con un lenguaje figurativo-expresionista», afirma Miguel Macho, que regresa a primera línea de la actualidad una vez que la edición  de la obra, presentada a finales del pasado mes de diciembre en Paredes de Nava, cuna del autor, tras estar disponible en librerías locales, da el salto al resto del país, como explica el sello editorial palentino Cálamo.

Un trabajo en el que el artista palentino se embarcó hace dos años, pero que «en el contexto de la pandemia ha cobrado una nueva dimensión de actualidad. Las Coplas de Jorge Manrique desde … cualquier tiempo pasado fue mejor… una frase atemporal, nos mezclan el futuro con el pasado y con el presente, reescribimos la historia continuamente en el viaje de nuestra vida, una crónica donde nosotros representamos a los que más queremos y a los que más hemos querido. Al unir imagen y poesía se mezclan maneras de contar e interpretar un hecho», afirma, y añade que «estas ilustraciones son un claro exponente de lo quieren decir las Coplas, mezclando el futuro con el pasado y con el presente. Reescribimos la historia continuamente».

Miguel Macho comenta que el proyecto de las Coplas surge en este lugar «tan especial» como es Paredes de Nava, «donde fue conde su padre, donde habitó Jorge Manrique, y me encuentro con él, cara a cara para ilustrar sus palabras». Utiliza como dibujo «el de la época clásica, el de su propia época y el de la mía, conjugándolos solitariamente, cómo lo hizo él con esta última carta a su padre, y a la vez la primera de todo un viaje por la crónica de esta tierra. Una crónica que desembarca en la certera historia de nuestra propia vida, donde nosotros representamos a los que más queremos y a los que más hemos querido. Al unir imagen y poesía se mezclan maneras de contar e interpretar un hecho».

Es el propio artista el que, en una selección de coplas, cuenta que la número 1 es el origen del trabajo. «Ante el hecho estático de la muerte represento a Jorge Manrique intentando levantarse en Paredes de Nava, allí donde están sus recuerdos», señala. Y agrega que a partir de la 15 es protagonista de las ilustraciones el padre de Jorge Manrique, en diferentes actos, momentos de su vida y personas coetáneas. «La portada y contraportada es el estudio de Jorge Manrique, donde se ve la anamorfosis de la calavera de la copla 34, un tintero con su pluma de poeta, una palmatoria con una vela, y el cuadro de San Sebastián de El Greco, que comenzó a ser el patrono de Paredes, en plegaria para salir de las penurias que se pasaron durante los años de la peste. Por la ventana del estudio se ve la plaza de Santa Eulalia, donde siglos más tarde se ha colocado el monumento a Jorge Manrique, y le vemos a él a caballo, en dos corceles, uno vacceo y otro rojo, el pasado y el presente, representando al autor en una actitud de retorno y de libertad al fin», concluye el artista.



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