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Carmen Quintanilla Buey

Otra mirada

Carmen Quintanilla Buey


Pues sí, algo noto

09/09/2022

Me encontré con una señora que ha residido muchos años en este pueblo y que, al quedarse viuda  y tener los hijos en otras provincias, se trasladó a vivir entre ellos, y por eso sólo viene de vez en cuando, porque sigue conservando su casita.
La veo poco porque no siempre que viene coincido con ella, pero en esta ocasión sí, nos encontramos, y me alegró mucho porque me cae muy bien, es sincera, educada, y sobre todo muy noble. Nos contamos cosillas intrascendentes, y al llegar a  cierto tema, y entre comentarios, le dije : -Pues claro que tiene que venir a menudo a un pueblo que la quiere-.Y su respuesta espontánea fue: -Yo creo que tienes razón, porque cuando me saludan, es verdad que algo noto-. Pensé, pero no se lo dije, que es suficiente, ya que en ese «algo noto», está el caparazón de una alegría mejor  o peor exteriorizada, no toda la gente es efusivota y va plantando besos y abrazos,  que a veces todos son postureo y costumbres rutinarias. Cuando algo notas, hay que agarrarse a ello con firmeza, aunque sólo sea por conveniencia. ¡Ojalá, siempre que estamos sumidos en un caos, donde el mundo se nos viene encima, donde además de mucho frío externo, estamos congelados sentimentalmente, tanto que hasta nos asusta el ruido de nuestros propios suspiros, pudiéramos decir  «algo noto», al referirnos al presentimiento de una mano tendida, ya que no siempre esa mano la tenemos a mano! Al llanto sobre llanto, se le amontona el trabajo, y sale por peteneras : Depresión...consultas...medicinas...miedo... y a veces hasta terror.
La vida está compuesta de bueno y malo y pocas veces a partes iguales, a lo malo, hay que ser cabezota y hacerlo frente con  más maña que fuerza, con arreglo a nuestra capacidad de aguante. Pero sí, si que  respiras sosegado cuando algo notas: Sorpresa...comprensión...cercanía..., éstas al parecer pequeñas cosas son suficientes para que la necesidad de cariño, de amor, de «aquí me tienes», te rocen la piel, y te ayuden a luchar contra  el mal momento.
Me dieron ganas de decir a mi paisana a medias, que como si nos lo proponemos, sonreír es muy barato, en mí encontrará siempre ese «algo noto» que tanta garantía de buena acogida le transmite. Ayer he vuelto a encontrarla, salía de la peluquería y estaba muy guapa. Se lo he dicho. Y es que la raíz de su fuero interno, ha empezado a brotar con florecillas siemprevivas, los cipreses están lejos y que esperen. ...que esperen...que esperen. Vamos a procurar poner todo lo que podamos de nuestra parte, para que siempre, ese cumplido de la cercanía, y que nos hace notar algo especial, y muy difícil de explicar, se convierta  no sólo en «algo noto». Se convierta en un....¡todo!

ARCHIVADO EN: Depresión