Otra joven acudió en 2018 al hospital sin el feto

Carlos H. Sanz
-

En 1994, una madre de San Mamés de Campos arrojó a su bebé a un contenedor. Fue detenida y juzgada

Otra joven acudió en 2018 al hospital sin el feto

No es este el primer caso reciente en el que una mujer va al hospital Río Carrión  tras sufrir un aborto pero sin el feto. El último caso registrado data del 7 de octubre de 2018, cuando una embarazada acudió al centro sanitario capitalino en un precario estado de salud a consecuencia de un aborto y la consiguiente pérdida de sangre. 
Cuando la examinaron los médicos, descubrieron que esa mujer conservaba la placenta pero no había rastro del feto, una circunstancia sobre la que no dio justificación alguna.
Al igual que en este caso, se activó el protocolo por el que se dio aviso a la Policía Local, que de la mano del juzgado abrió una investigación para esclarecer los hechos y si se podía estar ante un posible delito de aborto, tal y como ha ocurrido en este caso. 
Seis meses después, tras dos intentos sin éxito por parte del juzgado de tomar declaración a esta mujer para esclarecer lo ocurrido, se la dio por desaparecida.
caso de san mamés. Por desgracia, la hemeroteca recoge al menos otros dos casos en los que se hallaron bebés muertos en vertederos. Uno de ellos, está aún sin resolver, el de un niño recién nacido, con el cuerpo parcialmente quemado, que fue hallado el 22 de diciembre de 1991 en un vertedero de escombros de la calle de las Islas Canarias.
El otro acaeció en San Mamés de Campos y en aquella ocasión sí se encontró y juzgó a la culpable. Fue un 3 de octubre de 1994, cuando un operario de la empresa Semat encontró el cadáver de un recién nacido en el vertedero mancomunado de La Vallarna, en el término municipal de Osorno. 
El macabro hallazgo se produjo después de efectuar su recorrido por algunos de los pueblos de la mancomunidad, entre un montón de escombros y desperdicios, cuando se disponía a bascular el camión de la basura. 
Al día siguiente fue detenida una vecina de San Mamés de Campos, soltera y madre ya de un hijo, que reconoció que dio a luz a un varón al que introdujo en una bolsa de basura y lo depositó en el contenedor que se encontraba frente a su vivienda.
Fue un caso que conmocionó a la sociedad palentina de la época, y que fue juzgado el 11 de marzo de 1996. Aunque esta mujer se enfrentaba a una pena de 20 años de cárcel como autora de un delito de parricidio, la Audiencia Provincial le condenó a dos años y cuatros meses de prisión como autora de un delito de infanticidio, «ya que el ánimo de matar de la madre estuvo impulsado por el deseo de ocultar su deshonor». En mayo de 1997, el Tribunal Supremo confirmó la sentencia.