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AlmaZen certifica su apuesta con hasta 80 clientes diarios

Gabriela Páez
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Marisa Loizaga, una de las cinco socias de este local de Husillos, afirma que ha tenido una buena acogida entre los vecinos más mayores y que la experiencia ha sido «muy gratificante»

AlmaZen certifica su apuesta con hasta 80 clientes diarios

AlmaZen, la tienda de ultramarinos ubicada en Husillos, cierra su primer año con un  balance positivo llegando a tener hasta 80 clientes diarios, tras haber apostado por el pequeño negocio y el mundo rural durante el confinamiento. 

El local, que se encuentra situado en la calle Abadía 3, se inauguró en el mes de julio del año pasado bajo la codirección de siete mujeres de las que actualmente quedan cinco: Marisa Loizaga, Noelia Villalba,  Verónica García,  Carmela Delgado y Teresa San José. Una de sus promotoras, Marisa Loizaga, comenta que la razón por la que decidieron abrir este establecimiento fue la de «proveer al pueblo de un servicio del que carecía, sobre todo durante la pandemia». 

La tienda ofrece una gran variedad de artículos: panadería y repostería, así como quesos, embutidos, vinos, miel, mermeladas, pastas o dulces. Además, no pueden faltar los productos de proximidad y ecológicos de agricultores de la zona y los ultramarinos de toda la vida como las conservas y los escabechados. Asimismo, tienen un apartado para las golosinas, los encurtidos y los frutos secos, y una vitrina donde se ofrecen productos de artesanía y creaciones de artistas locales o del entorno.

AlmaZen certifica su apuesta con hasta 80 clientes diariosAlmaZen certifica su apuesta con hasta 80 clientes diariosA parte de todos los productos que se consiguen en la local, Marisa Loizaga indica que también intentar acercar a los clientes aquellos artículos que necesiten y que no formen parte del inventario de AlmaZen. Por otro lado, el negocio incluye un servicio a domicilio, aunque la promotora afirma que el balance del mismo no ha sido el esperado. «Solíamos llevar el encargo a las personas mayores, pero la demanda era muy baja», agrega.

UN TRATO CERCANO. Abrir un pequeño comercio no estaba en los planes de este grupo de mujeres. «Cuando nos topamos con el local no teníamos ninguna intención de inaugurar una tienda, fue pura casualidad», manifiesta Loizaga, quien añade que el establecimiento era un negocio familiar que llevaba 30 años cerrado y pertenecía a una señora que se vio obligada a clausurarlo por los problemas de salud de su hijo. 

A pesar de abrir durante el confinamiento, la cofundadora garantiza que, más allá de la situación generada por el coronavirus y las reformas que tuvieron que realizar en el espacio, no se encontraron con otros obstáculos a la hora de fundar el negocio. «Tuvimos muchísima suerte a la hora de realizar los trámites, nadie nos puso pegas», indica la socia. Apostilla que la respuesta de los vecinos ha sido «muy gratificante». «La gente mayor es la que más ha agradecido el servicio»,  acota Marisa Loizaga, ya que de esta manera «no dependen de sus hijos para hacer la compra». Asimismo, parte de la clientela de AlmaZen son vecinos de las localidades próximas. «Tenemos usuarios fijos de los pueblos cercanos», declara la socia.  Así, tras un año abierto al público, Loizaga anima a las personas a apostar por el pequeño negocio y por el mundo rural. «Hay que lanzarse a la piscina», concluye. 

más que un comercio. Para poder abrir la tienda, este grupo de mujeres tuvo que formar una sociedad civil llamada AlmaZen Eventos, ya que el negocio no solo se abrió por los ultramarinos, sino también para organizar celebraciones. «Nos interesaba un poco más el área de organización de eventos», explica y comenta que este servicio ha tenido mayor demanda en proporción a las ventas en Husillos. La promotora afirma que han realizado bodas, comuniones, despedidas, fiestas de cumpleaños, vermús y desayunos sorpresa, entre otros. «Hacemos de todo, no le decimos que no a nada», indica la copartícipe y concluye que todo el trabajo lo hacen «con mucho amor, alma e ilusión».