La tienda de Oysho cierra después de quince años

Jesús Hoyos
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La cadena de ropa íntima del grupo textil Inditex cesa hoy su actividad dentro de su política de clausura de tiendas físicas y el refuerzo de la venta online. La decisión deja a cuatro trabajadoras en paro

La tienda de Oysho cierra después de quince años - Foto: Antía Iglesias

Las calles se siguen llenando de locales vacíos y con carteles de alquiler en sus escaparates. La última en sumarse a esta sangría del comercio palentino ha sido la cadena de ropa íntima Oysho, propiedad de Inditex, que baja hoy sus persianas para siempre dejando en el paro a cuatro trabajadoras después de que otras dos aceptaran la recolocación que les ofrecía la empresa en sus dos tiendas de Valladolid.

Dentro de su política de clausura de locales físicos y el refuerzo de la venta por Internet, el grupo textil de Amancio Ortega cesó la actividad del local ubicado en la calle Mayor, tras más de quince años de servicio desde su inauguración en 2006.

«Somos una familia y nos hemos apoyado durante todo este tiempo. Aparte de compañeras, somos amigas. Sin duda es lo mejor que nos llevamos, aunque ahora son seis vidas, cada una por su lado», explican las trabajadoras a Diario Palentino. «Las más veteranas llevamos aquí seis años y el cierre es una gran pena», apuntan.

Desde la plantilla explican que el online «lo ha cambiado todo». «El cierre no ha sido por ventas ni por el equipo de la tienda, sino porque Internet tiene mucho peso», señala Natalia Sierra, segunda responsable de Oysho. «El año pasado nos sorprendió mucho todo lo que vendimos y este año estaba yendo bien», manifiesta al tiempo que asegura que se lo imaginaban tras la clausura de Zara, pero «no tan pronto».

A título personal, Sierra aclara que se tuvieron que enterar del cierre a través de la empresa. «Nadie de los sindicatos ha venido a pesar de que sabían la fecha de cierre porque ellos lo firmaron», añade.

 El grupo les ofreció la recolocación en otras tiendas y provincias pero solo dos de las seis lo aceptaron. Al resto no les convencían las condiciones -menos horas y con necesidad de desplazamiento- y optaron por la liquidación del contrato. «Espero que al resto nos salga algo, aunque primero vamos a disfrutar del verano», expresa.

«A los clientes les da pena y mucha impotencia que nadie haga nada por mantener viva la calle Mayor. Todo son locales vacíos», subraya.


Sin tiendas. A este cierre se suman los de Zara en enero, donde trabajaban 21 personas, y Punt Roma, que bajó sus persianas en febrero con la pérdida de cuatro empleos.
También cerró la cadena portuguesa Worten en el parque comercial Arambol en febrero, a punto de cumplir diez años, cesando su actividad una plantilla de diez personas, según los datos aportados.



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