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Las mujeres rurales afrontaron la covid con más estabilidad

SPC
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Un estudio de FEMUR revela las dificultades de este colectivo durante los dos años de coronavirus

Momento de la presentación de informe. - Foto: Ical

Las mujeres rurales fueron más estables emocionalmente ante la pandemia. Esta es la conclusión del estudio 'Impacto de la covid-19 sobre la mujer rural y su entorno' que pone de manifiesto que las mujeres participantes, de 15 comunidades autónomas, tuvieron «una mejor estabilidad emocional» y menores síntomas de sintomatología depresiva, al contar con una mejor regulación cognitiva, conductual y emocional. El coordinador científico de proyectos de Investigación de FEMUR y director del Instituto Clínico y de Investigación Interdisciplinar en Neurociencias (ICIIN), Carlos Valiente, fue el encargado de presentar ayer los resultados del informe sobre el impacto de la covid-19 sobre la mujer rural y su entorno, con el subtítulo 'Variables psicológicas asociadas a la calidad de vida', abordó, en primer lugar, la incidencia del covid-19. Sobre la muestra final integrada por 1.530 mujeres con una edad media de 55,23 años, de pueblos con menos de 5.000 habitantes, 200 pasaron la enfermedad y 1.330 no, un 13,1 por ciento, frente a casi un 87%.

Para el responsable del estudio, los distintos resultados obtenidos en esas mujeres, «la notable menor incidencia que la pandemia ha implicado en las mujeres que viven en los núcleos rurales, tanto en términos de padecimiento directo como respecto a la afección sobre personas cercanas a ellas». Entre sus familiares, lo pasaron casi un 46 por ciento, y un 54,2 no. Además, un once por ciento de las participantes, han perdido un familiar por la covid-19.

Carlos Valiente detalló que se han evaluado los niveles de ajuste emocional, de sintomatología depresiva, al ser conscientes de la relevancia de fenómenos como el mindfulness basal, él que se tiene sin haber aprendido estas técnicas de la filosofía oriental, a través del rendimiento de las mujeres rurales en la capacidad ejecutiva, es decir, la potencialidad para lograr regularse en las dimensiones, cognitiva (pensamiento), emocional (afecto) y conductual (comportamiento), que tienen que ver con el córtex prefrontal del cerebro.

Entre las mujeres socias de FEMUR encuestadas, resultó que contaban con una mejor regulación cognitiva, conductual y emocional, así como elevados niveles de mindfulness, de atención plena, así como «una tendencia disposicional o estilo de vida, sin necesidad de tratarse de personas que practican estas técnicas terapéuticas».

Para los autores del estudio 'Impacto de la covid-19 sobre la mujer rural y su entorno', las mujeres rurales demostraron «mayor capacidad para gestionar la situación con las propias herramientas personales, demostrando una impactante resiliencia y autonomía personal». 

Una estabilidad emocional que, en opinión del investigador Carlos Valiente, se vio reforzada cuando las mujeres contaban con un trabajo o actividad profesional, que se suele asociar a mayor autoestima, autonomía económica y relaciones sociales.