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Una chapuza menos

Alberto Abascal
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El altorrelieve de un edificio centenario ubicado en la calle Mayor es reparado por Archivolta después de convertirse en el hazmerreír, incluso a nivel internacional, en el año 2020

Una chapuza menos - Foto: Antía Iglesias

La figura escultórica ubicada en la fachada de un edificio histórico de la calle Mayor de la capital se sumó en 2020 a una larga lista de fallidas restauraciones del patrimonio español que encabeza el famoso Ecce Homo de Borja. Son tantas que podrían tener su propio museo, aunque el gremio de restauradores lo consideró un auténtico «acto vandálico».

 El caso es que la intervención en el edificio palentino (la reparación de uno de sus altorrelieves que representaba a una pastorcilla) y que, al parecer, fue realizada hace varios años pero que saltó a los medios en el año 2020 tras hacerlo público el pintor Antonio Capel.

Capel no dudó también en calificar la restauración de «pifia» y elucubró que «la cabeza se cayó» en su momento, durante alguna de las reformas del edificio, que en la actualidad tiene varios propietarios, entre ellos una entidad bancaria. El edificio en cuestión, uno de los más emblemáticos de la calle Mayor, fue construido entre 1919 y 1922 como sede de la Federación Católica-Agraria de Palencia.

Una chapuza menosUna chapuza menos - Foto: Óscar NavarroEl desaguisado -que la comunidad de propietarios se comprometió a solucionar- fue recogido en medios nacionales e internacionales de todo el mundo y recordaba al del Ecce Homo de Borja (Zaragoza) y a su improvisada autora, Cecilia Giménez Zueco, cuya desastrosa obra consiguió dar la vuelta al mundo y acabó con la ciudad convertida en un lugar de peregrinación de curiosos. 

Con todo, la comunidad de propietarios del número 9 de la calle Mayor solicitó presupuestos y tuvo que contactar con Patrimonio, puesto que el edificio contaba con protección estructural, de forma que cualquier actuación en su fachada debía tener su visto bueno.

«Cuando llegue el visto bueno de Patrimonio se realizará la reforma», en la que la actual y desafortunada imagen «volverá a su estado original», así como otros elementos del relieve escultórico que se han ido desprendiendo en los últimos años, según aseguró en su momento el administrador de la finca, Miguel Peláez, a la Agencia Efe.

Ahora, El País  acaba de publicar que los andamios ya se han retirado de la fachada y el arreglo «ha devuelto la dulzura a la pastorcilla».  El diario madrileño especifica que cinco años atrás unos obreros la habían convertido en un monigote durante unas obras de reparación emprendidas tras un desprendimiento. Según recoge en su reportaje el rotativo, Tomás de la Torre, miembro de la empresa Archivolta, especializada en restaurar patrimonio histórico, explica que han tardado unos dos meses y medio en devolver los altorrelieves a su estilo original, pues más allá de la pastorcilla había otros ornamentos dañados por la erosión.

«La composición llevaba allí 100 años y tiene una armadura de hierro por debajo de la pintura, se ha ido filtrando agua, lo que ha generado un óxido que acababa expandiéndose y reventando el cemento por dentro», explica el restaurador en dicho reportaje firmado por Juan Navarro. 

El procedimiento aplicado ha consistido en elaborar unos moldes de pastorcillas idénticas para imitarlas con fibra de vidrio y resina de poliéster. Una vez materializadas las réplicas, se reubicaron en su emplazamiento original, un momento complejo porque las reproducciones no encajan tan fácilmente en su ubicación y se han necesitado morteros armados y varillas de acero inoxidable para ejecutar bien la readaptación, según pormenoriza.