El reencuentro más esperado

Lara Arias
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La saga familiar Cuadrado-Antolín celebró una comida en Frómista cincuenta años después del último banquete

El reencuentro más esperado - Foto: Raúl MartÁ­nez

En torno a 1917, los entonces jóvenes Ubaldo y Encarnación contrajeron matrimonio en la provincia de Palencia. Dentro de esta unión nacieron ocho hijos, el primogénito, Alejandro, vino al mundo en Villadiezma. Tras él llegaron Ricarda, José, Ubaldo, Flora, Clara, Elías y Germán. Diez personas que conformaron la saga Cuadrado-Antolín. Más de un siglo después, su más de medio centenar de descendientes se ha establecido por distintas zonas de España y por el mundo y, sin embargo, todos mantienen a Villadiezma como su patria chica. 
Es por eso que este medio centenar de asistentes se reunió para renovar la vinculación del linaje con Villadiezma, algo que ya hicieron para celebrar las bodas de oro de los patriarcas, hace algo más de medio siglo, concretamente en la década de los sesenta.
De los hijos de Ubaldo y Encarnación solo resisten aún Flora y Germán, quienes recibirán un homaje en forma de libro con dedicatorias de composición particular de los asistentes y de los que no han podido asistir, pero que se han sumado de esta forma. Este documento recopila una serie de fotografías y mensajes de buen número de los descendientes, quienes aprovechan para describir en pocas líneas la vinculación sentimental que supone para todos el pequeño pueblo de Villadiezma y el significado especial que tiene para cada uno y el cariño que profesan por quienes han mantenido la presencia de la saga en este rincón de la provincia. Un pueblo pequeño, pero que cuenta con haber sido el lugar de ejercicios espirituales de Felipe IV, cuando era aún Príncipe de Asturias, a instancias del obispo González-Díez, natural de Villadiezma.
El crecimiento de la saga Cuadrado-Antolín por el mundo realizó esta reunión, donde acudieron más de cuarenta descendientes, procedentes de Malasia, China, Corea del Sur, Hong Kong y Holanda, que se suman a la primera oleada que marchó y vuelven desde Andalucía, Castilla y León, País Vasco, Cataluña, Asturias, Madrid, Baleares y Villadiezma. Esta comida familiar fue el homenaje a los mayores y una sorpresa para los padres y tíos de los descendientes, que vivieron con desconocimiento esta celebración. El propósito de esta reunión «es para la conservación de los lazos familiares y para demostrar su cariño», la defición que mostró Ildefonso Cuadrado Martínez, el cuarto de los nietos de Ubaldo y Encarnación.
La distancia no es un impedimento para esta saga familiar, que conserva el contacto durante todo el año a través de llamadas telefónicas. Aún así, buscan meses del año, como este, en el que estén la mayoría de los miembros de vacaciones para conseguir quedar todos los posibles y renovar lazos familiares.