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Froilán de Lózar

La madeja

Froilán de Lózar


Monasterio de Samos

04/03/2022

Cuando dejamos Boiro para dirigirnos a ese lugar mágico de Samos, en la comarca lucense de Sarria, la niebla está muy baja y nos acompañará a lo largo de todo el trayecto. Nuestra primera parada es Samos, a 45 kilómetros de Lugo, paso obligado para los peregrinos que se dirigen a Santiago de Compostela. Antes de penetrar en la Ribeira Sacra, queremos visitar la Abadía Benedictina de San Julián, datada en el siglo VI, en tiempo de los Suevos, uno de los centros religiosos más importantes de Galicia y el monasterio habitado más antiguo de España. Contaba con un hospital y un albergue donde los peregrinos eran atendidos por los monjes, conservando registro de alojamiento de peregrinos desde el siglo XI.
El ilustre hijo de Samos, Benito Jerónimo Feijoo, nacido en la localidad orensana de Pazo de Casdemiro en octubre de 1676, autor del primer tratado del feminismo español, lo describe como «un monasterio sepultado entre cuatro elevados montes, que solo es visto de las estrellas cuando las logra verticales…» Y esa llamada de quien lo vivió con tanta convicción, cuando te plantas en aquel lugar, te obliga a mirar al cielo para justificar el estado de esta Casa de 1.500 años, y echarle a la imaginación de cada uno todo el movimiento que allí se generó a lo largo de los siglos: los caminantes que venían de todas partes, los pueblos que fueron naciendo a su alrededor.
Ahora, cuando viajas, te documentas antes y para nada exageran los cronistas que ya nos advierten de tres estilos arquitectónicos: gótico, renacentista y barroco, conservándose también algunos elementos románicos. Contrastan, eso sí, la mampostería de pizarra utilizada para levantar el exterior y los claustros de piedra y granito que se muestran dentro. Tiene que ocurrir un voraz incendio en 1951 para que vengan a adornar las paredes seis años más tarde, cuatro pintores del pasado siglo con personajes y temas relacionados con el Monasterio. Pero Juantxu me está esperando fuera. Nos queda mucha ruta por delante.   
Una última mirada a la fuente de las Nereidas, idea de Juan Vázquez, un monje de esta casa, antes de dirigirnos a Monforte para emprender el recorrido por la Ribeira Sacra.