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Ilia Galán

Ilia Galán


Infancias rurales

07/02/2022

En nuestras tierras impera mayor sensatez que en otras zonas del país. La Diputación destina una importante cantidad económica para ayudar a la natalidad y a mantener los centros infantiles rurales, sí, en las zonas también más aisladas, si no queremos que queden despobladas y todos acaben apelmazados en las ciudades, dejando abandonados, en ruinas, lugares importantes que deberían permanecer para disfrute de nuevas generaciones. Esa es política a largo plazo, lo que ayudará a mantener pensiones en el futuro, a evitar tener que importar inmigrantes que complican la integración de las gentes, que tal vez no hablan nuestra lengua ni nos comprenden y mantienen creencias contrarias a las nuestras... Si la variedad es positiva, deja de serlo cuando los conflictos exceden a los beneficios. La corte, mientras, con comunistas y socialistas en el poder, se empeña, en cambio, en dotar con un presupuesto mucho mayor los abortos, pagados por todos, que en ayudar a las mujeres embarazadas y a quienes tienen hijos y apenas pueden sacarlos adelante. Para ello pretenden eliminar la libertad (una más) de expresión y reunión ante clínicas, por ejemplo, que hacen su negocio mintiendo, como quedó demostrado ante los tribunales, porque entre quienes abortan aumentan las secuelas, a veces sufren esterilidad, creciendo las depresiones y el riesgo de suicidio... De esto no se habla, un tabú más en esta sociedad infectada, más que de virus, de mentiras y de cobardes que miran para otro lado, con tal de no ser tachados de algo que les mine la «honra», pero la honra de nuestros días es la gran deshonra ética de todos los tiempos, pues habitamos una época degenerada en muchos aspectos, a la vista están, pero ¡ay de quien se atreva a decirlo si no es entre amigos! Los nuevos inquisidores de la izquierda, con garra siniestra, intentarán legislar para callarles, para expulsarlos, para encerrarlos. Es terrible el cambio que en los últimos tiempos han sufrido nuestras libertades. Cada vez menos cosas pueden ser dichas. Pero tenemos obligación de luchar por nosotros y por las nuevas generaciones, tan necesarias en la campiña.