Grimau da la cara

Alberto Moreno
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El capitán morado analiza, desde su punto de vista, los problemas que está atravesando el equipo. Entiende que se repite el mismo problema del pasado año, expectativas creadas por una gran racha

Grimau da la cara - Foto: Sara Muniosguren

El capitán morado da la cara en un momento delicado.
¿Cómo han encajado esta nueva derrota?
Es un momento complicado, vamos encadenando más derrotas que victorias en los últimos partidos.Va pesando un poquito, por qué no reconocerlo. Debería ser una derrota asumible por el rival que era, pero es verdad que competimos y todos tenemos la ambición de ganar y que sí tenemos las expectativas de poder competir ante estos equipos y que ahora no se están cumpliendo. En general, la sensación alrededor del equipo es seguramente más negativa que positiva.
¿Cómo se puede revertir?
Recuperar las sensaciones, teniendo una expectativa clara de quiénes somos y a dónde podemos llegar, haciendo las cosas bien, porque en muchos momentos hemos hablado mucho y nos hemos preocupado mucho, pero es verdad que no somos capaces a la hora del partido de aplicar lo que venimos hablando y entrenando y nos está costando un poquito. Van pasando los meses, la temporada va avanzando y seguimos teniendo este problema. Nadie tenemos una tecla que podamos apretar y solucionar problemas, pero sí que nos pesa un poquito. 
¿Hay que fichar?
Es normal que ante una sensación un pelín negativa alrededor del equipo se busquen soluciones. Si vienen jugadores que nos puedan ayudar,  pues bienvenidos. Al final, los más interesados en que esto vaya adelante somos los que estamos en la pista, somos los que nos ganamos la vida jugando al baloncesto y somos los que sufrimos las consecuencias más negativas de que las cosas no vayan bien. Por lucha, por intentarlo no va a quedar.Vamos a ver cuánto tardamos en que esto se solucione lo antes posible.
¿Recuerda al año pasado?
Tiene un toque, tiene un toque parecido. Sí que hemos cometido el mismo error que va en relación a las expectativas, ¿no? La misma racha de victorias que nos generó una sensación equivocada el año pasado, nos ha pasado este. Y al final, sin ser decisivo, pesa. Cuando te crees por momentos, por sensaciones, por victorias, mejor de lo que realmente eres se genera una sensación que no es real. Ni somos tan malos, ni esto es un desastre total. Este contraste de expectativas, de lo bueno que éramos y lo malos que somos ahora, en una plantilla joven, pesa.