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Pilar Cernuda

CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


La ley de Murphy

11/06/2022

La ley de Murphy es más compleja de lo que se cree, pero coloquialmente se utiliza para afirmar que todo es susceptible de empeorar.

Murphy se ha apropiado de La Moncloa y lleva a Pedro Sánchez por la calle de la amargura. Y de paso a todos los españoles, porque el gobierno acumula desgracias mientras Sánchez, con su insoportable e irritante sonrisa, ante una nueva noticia, mala como todas, mira a derecha e izquierda para ver a quién le puede echar la culpa.

Jamás la España democrática ha vivido una situación más penosa; para millones de familias, de gravedad extrema. A los desaciertos del gobierno, que ha empobrecido el país en los últimos años y además ha desprestigiado seriamente a las instituciones, se suma una guerra que ha provocado una crisis energética de consecuencias impredecibles, inflación galopante que Calviño no es capaz de detener, cifras de paro que presentan con trampa para convertirlas en positivas, y previsiones de crecimiento que no se cumplen ni de lejos.

Ese tenebroso escenario interno se completa ahora con un no menos tenebroso escenario internacional, en el que Sánchez ha dado muestras de una clara irresponsabilidad al no mostrar el menor interés por estudiar los asuntos y las consecuencias de tomar malas decisiones relacionadas con esos asuntos.

No ha habido gobernante en España, ni siquiera los menos preparados, que los ha habido, que no se dieran cuenta de la importancia de ejercer las artes más sutiles de la diplomacia para no tener lío con los dos países más influyentes del Magreb, Marruecos y Argelia. Sánchez, y su ministro Albares, que empezó con buen pie probablemente porque sustituía a una Laya que se metía en todos los charcos, han abordado la política magrebí como elefantes en cacharrería. Cuando dos países andan a tortas, el tercero debe intentar mantenerse al margen o, al menos, llevarse bien con uno. El dúo Sánchez-Albares se las han arreglado para romper hostilidades con los dos. Ya es mérito.

Para Sánchez empiezan a ponerse las cosas mal. Porque a todos estos desastres se añade que ya no tiene enfrente a un adversario de escasa trayectoria, sino a un político avezado que no se pone nervioso ante las descalificaciones personales del presidente, que le pone delante el espejo en el que se reflejan todas sus flaquezas, y que presenta un curriculum que para sí quisiera cualquiera de los miembros del gobierno, empezando por el propio presidente.

Encima, aparece Murphy en plena campaña andaluza y cobra cuerpo la idea de que Olona no es tan excelente candidata como suponía Abascal, y hasta es posible que Juanma Moreno pueda gobernar sin la ayuda de Vox.

Para Sánchez sería una pésima noticia, pero para los andaluces, y España entera, sería una señal clara de que Sánchez va de capa caída. Lo mejor que puede pasar, porque poco bueno ha venido de su mano.