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Una investigadora sobria y austera

César Ceinos
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El escritor Félix G. Modroño decidió que la subinspectora Silvia Martín, una de lasprotagonistas de su último libro, 'Sol de Brujas', fuera originaria de Tierra de Campos

Félix G. Modroño, con su último libro. - Foto: Sara Muniosguren

Tierra de Campos tiene una destacada importancia en Sol de Brujas (Destino, 2022), la última novela del escritor Félix G. Modroño. Lo hace a través de una de las protagonistas del texto, la subinspectora Silvia Martín, una palentina recién llegada a Santander, cuyas raíces familiares están en un punto de la amplia comarca cerealista.

El autor nos presenta en su libro a una policía con los rasgos «sobrios y austeros» de la zona cerealista que se extiende por las provincias de Palencia, Valladolid, León y Zamora y los compara con los comportamientos de los santanderinos, que en algunas ocasiones «son un poco clasistas». «Me pareció muy divertido confrontar los dos caracteres», declara Modroño, que se decidió por hacer palentina a la policía por los vínculos entre ambos lugares, que aparecen en numerosas ocasiones a lo largo del texto, como el conocidísimo tren playero veraniego. Intencionadamente, no cita ningún pueblo en concreto, pero asegura que cualquier lector vinculado a la comarca se puede sentir fácilmente identificado. «Toma la autovía de la Meseta para llegar a su casa y se encuentra con sus amigos de la infancia, coincide con el amor de su juventud y participa en la fiesta de los Quintos», añade. 

Silvia Martín aprovecha sus viajes a Tierra de Campos «para evadirse» de su trabajo y, en concreto, del caso del asesinato de una niña cuyo cadáver aparece colgado de la Grúa de Piedra de Santander, aunque Modroño admite que sus amigos de su localidad de origen «no la dejan descansar». Pero no todo es malo, puesto que se vuelve a orillas del mar Cantábrico «con la nevera llena porque su padre, que ya está jubilado pero que llevaba un gimnasio en Palencia, le mete huevos de sus gallinas o fabiolas para que las congele porque enSantander no hay. Es como la vuelta al pueblo de cualquier persona, pero en este caso desde la perspectiva de una inspectora con una importante labor que resolver», declara.

El escritor, que fecha esta obra en 2019 -«antes de la pandemia porque no quería mascarillas», apunta-, se introduce así en el género negro contemporáneo después de siete novelas: La sangre de los crucificados (2007), Muerte dulce (2009), Sombras de agua (2016), La ciudad de los ojos grises (2012), Secretos del Arenal (2014), La fuente de los siete valles (2019) y La ciudad del ama dormida (2020). En el caso de Sol de Brujas aparecen lugares muy conocidos y frecuentados en la actualidad en Santander, como los jardines de Piquío, El Sardinero o varios negocios hosteleros, lo que hace que el texto se asocie fácilmente con el siglo XXI.

ACTUALIDAD. Lamentablemente, la novela de Modroño también tiene otros nexos con la época actual: el acoso escolar y el mal uso de las redes sociales y de internet que, en determinadas ocasiones, llevan a cabo los preadolescentes. «Es una amenaza que está ahí. Hay un escaso cuidado ante los peligros del poco control para evitar que los niños caigan en páginas que no deben», explica. El literato pretende con su novela negra «hacer una denuncia social» ante estos problemas, que son «muy actuales». De hecho, antes de escribir llevó a cabo una labor de documentación con la Policía en Cantabria y, además, conoció dos casos de acoso en jóvenes niñas, una se lo contó a él personalmente y otra, en las mismas fechas, acabó siendo noticia porque se suicidó en un acantilado.

Por otro lado, el autor, nacido en 1965 en Vizcaya y residente en la capital cántabra en la actualidad, tiene raíces zamoranas, concretamente en Villalpando, uno de los muchos municipios ubicados a lo largo y ancho de Tierra de Campos; de ahí que conozca la zona y el carácter de sus gentes y que lo haya utilizado para su último libro. Además, admite que los atardeceres «son inspiradores» porque «son inigualables e infinitos» y comenta que cruzar la comarca desde la cornisa cantábrica hasta el lugar de origen de su familia le resulta «evocador». «Pueblos como Villamartín de Campos, Mazariegos o Ampudia son los paisajes de los veranos de mi niñez», añade.

Modroño, que es licenciado enDerecho por la Universidad de Salamanca (USAL), se dedicó al sector financiero durante dos décadas antes de abandonarlo por el mundo de la literatura, al que llegó tras un accidente que le obligó a guardar reposo absoluto. De su mente y de su pluma salió la zaga detectivesca del doctor Zúñiga. Actualmente se encuentra escribiendo la tercera novela que homenajea a Bilbao. Su obra se caracteriza por el mestizaje de géneros y el uso de una prosa evocadora, que le han valido el reconocimiento de los lectores. La tercera edición de Sol de Brujas ya está en las librerías y eso que la primera vio la luz en abril.