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'El mío Cid', a golpe de espada y verso

Carlos H. Sanz
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En el colegio Blanca de Castilla han optado este año por un original acercamiento a la vida y hazañas del caballero castellano Rodrigo Díaz de Vivar el Campeador.

‘El mío Cid’, a golpe de espada y verso

El Cantar de mío Cid es una de las obras más importantes de la literatura española y, por lo tanto, sigue siendo de obligada lectura en los colegios de toda España.Todo un reto para los profesores que en los tiempos de Tik Tok, consolas y reguetón tienen que hallar la manera de despertar en sus alumnos algo de interés por este cantar de gesta más allá de obligarles a leer los 3.735 versos que comienzan con eso de «Y los que conmigo fuereis, de Dios hayáis buen grado. Mas, los que acá quedarais quiérome ir de vos calmado».

En el colegio Blanca de Castilla han optado este año por un original acercamiento a la vida y hazañas del caballero castellano Rodrigo Díaz de Vivar el Campeador. 56 alumnos del primer curso de Bachillerato han participado, divididos en grupos, en el proyecto Justas Poéticas, dentro de la asignatura de Lengua Castellana y Literatura, y dirigidos por el profesor Pablo Fernández-Merino Gutiérrez.

«Este proyecto -explica el docente- ha consistido en cinco grandes etapas. La primera de ellas se centró en motivar a los alumnos a investigar sobre la relación entre el mester de juglaría, los cantares de gesta, El mío Cid y los romances, así como cuál ha sido su importancia en la literatura española».

Obviamente, los alumnos han tenido que leer las hazañas heroicas durante la segunda mitad del siglo XI del caballero castellano Rodrigo Díaz de Vivar, conocido como El Campeador, con el objetivo de recuperar su honra perdida de la que otrora era si no la única, sí la más habitual manera de hacerlo, a espadazo limpio.

Cabe recordar que el poema consta de 3.735 versos de extensión variable en los que predominan los de catorce a dieciséis sílabas métricas, agrupados no en estrofas, sino en tiradas. Aspectos todos esto que la convierte en la primera obra poética extensa de la literatura española y el único cantar épico de la misma conservado casi completo.

«Sobre todo eso tuvieron que escribir los alumnos un comentario de texto para profundizar en la obra para, a continuación, realizar otra investigación sobre uno o varios caballeros medievales, ya fuesen reales o literarios», comenta Pablo Fernández-Merino Gutiérrez. 

Con toda esta información los alumnos pudieron comenzar la parte divertida de este proyecto. «Cada grupo ha elaborado un romance propio como presentación del caballero o caballeros escogidos, y los han tenido que presentar a los alumnos de las clases de Infantil», añade el docente. Eso sucedió ayer en el salón de actos del colegio, que se convirtió en escenario de unas justas poéticas en la que los alumnos declamaron sus romances ante la atenta mirada de los más pequeños del colegio. 

Un enfrentamiento dialéctico que los alumnos llevaron a lo físico ataviados con espadas y escudos de softcombat. Vestidos con capas, lucharon al mejor de tres toques, lo que les obligó a no descuidar su agilidad y pericia tanto de palabra como en el manejo del acero. El mejor, por cierto, fue Minaya Alvar Fañez, representado por Miguel Urbón.

Sin duda, una original forma de que a ninguno de este medio centenar de alumnos de las Filipenses se les olvide quién era Rodrigo Díaz de Vivar y la importancia del cantar que ha llegado hasta nuestros días.