El 'Arqueológico' expone dos ollas prehistóricas localizadas en Támara

diariopalentino.es
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Si, como se piensa, estos recipientes se encontraban 'in situ' y por encima de la boca de un silo, probablemente vacío, se revelan como un caso único de la prehistoria meseteña

Dentro de la programación especial del Día Internacional de los Museos, el de Palencia, Arqueológico, presentó oficialmente ayer las piezas que exhibe en el espacio dedicado a los Fondos inéditos: dos ollas prehistóricas halladas en 2013 en Támara de Campos, en un enclave que se corresponde con el yacimiento arqueológico El Quintanar, conocido -según explicaron- desde los años 90 del siglo XX.   Ambas vasijas están realizadas a mano, con desgrasantes calizos y cuarcíticos, cocidas en ambiente irregular, pero predominantemente reductor. La principal diferencia entre ellas, además del cuello y la boca, se encuentra en los elementos de prensión -decorativos (?)-. La olla restaurada únicamente muestra dos orejetas bajo el borde, mientras que la otra presenta seis mamelones circulares dispuestos ordenadamente en la parte baja de la panza. «Los elementos formales de las vasijas son los que -afirmaron- nos llevan a encuadrarlas en los momentos antiguos de la Edad del Bronce (2000 a.C.), con lo que se amplía temporalmente la ocupación prehistórica de este pequeño asentamiento -se había considerado perteneciente a los momentos finales de la Edad del Cobre (tercer milenio antes de Cristo).  Una de las vasijas ha sido restaurada, mientras que la otra se exhibe tal como apareció, aunque engasada, para que pueda apreciarse su estado en el momento del hallazgo.

El interés especial reside en el hecho «excepcional» de que ambas vasijas «se hallaron en la posición en la que, muy probablemente, fueron depositadas por el hombre prehistórico». «Si como pensamos, estos recipientes se encontraban in situ y por encima de la boca de un silo, probablemente vacío, se revelan como un caso único de nuestra prehistoria meseteña», afirmaron. Una excavación arqueológica del lugar será la que, según se puso de manifiesto, permita conocer el por qué y para qué se habían depositado así las vasijas -boca abajo-. «Ello, además, aportará luz sobre la controvertida finalidad de este tipo de estructuras excavadas sobre la que aparecieron. Parece claro que, en un primer momento, debieron servir como silos para el almacenamiento de cereal, pero con posterioridad, y siguiendo el modelo de ocupación discontinua  de estos poblados, se les debió dar otras funcionalidades como basureros, hornos de cerámica, para practicar inhumaciones, entre otras».

Un poco más allá del espacio  destinado a Fondos inéditos,  se encuentra la vitrina en la que se exhiben las donaciones y se  reconoce  la figura del donante. En esta ocasión puede verse un canecillo románico de Porquera de Santullán, cerámicas medievales, un asta de ciervo trabajada como empuñadura de La Ciudad (Paredes de Nava), una piedra afiladera de Dessobriga (Osorno), una estampa de la Virgen de la Calle, una colección de  monedas romanas,  unos apliques metálicos o un hacha pulimentada.