Diario Palentino
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Entrevista

«Se nota muy poca sensibililidad con Palencia desde arriba,de ahí los resultados»

Esther Marín - domingo, 7 de junio de 2015
- Foto: ÓSCAR NAVARRO
Isidoro Fernández Navas • Concejal de Hacienda en funciones

En marzo anunció su retirada de la política. Han sido casi tres décadas de entrega, dedicación y trabajo por y para Palencia en un área, la de Hacienda, muy poco agradecida y demasiado criticada. Se marcha con la cabeza alta y con el sabor de las cosas bien hechas.

Tras 28 años en la política municipal y provincial abandona esta faceta. ¿Qué balance hace de estas casi tres décadas entregado a Palencia?
Es toda una vida, pero se me ha pasado muy rápido. Hago un balance muy positivo, primero porque he estado aquí porque me gustaba y además porque los resultados en general han sido muy buenos, tanto desde el punto de vista personal, en cuanto a gestión, en las relaciones con los compañeros. En estos momentos no sabría sacar nada negativo de estos años. Además me voy satisfecho porque creo que es el momento de dejarlo.
¿Desde que comenzara con el CDS han cambiado mucho las cosas en lo que a hacer política se refiere?
Estos días que he estado reflexionando he visto que ha cambiado bastante. La ilusión que teníamos en aquellos años, la nobleza y las buenas intenciones de entonces se han ido deteriorando. Nada tiene que ver la situación de los partidos ahora mismo con la de entonces. El CDS era un partido moderado

en unas cosas y radical en otras, pero siempre ayudando a la gobernabilidad, algo que hoy se ha perdido bastante.

¿Y el concepto de político?
He pasado por siete legislaturas y creo que falta compromiso y responsabilidad, poner por encima de todo el interés general. Hay políticos y partidos que han fallado y no han sabido cortar esas situaciones a tiempo.

¿Cómo fue la labor desarrollada desde 2003 a 2011 en la Diputación?
En la Diputación además del área económica tuve otras responsabilidades que me completaron los sinsabores de la delegación de Hacienda. He llevado la Plaza de Toros, puse en marcha el Consorcio de Residuos, dirigí la transferencia del Hospital San Telmo al Sacyl, etc.
A ello se suma el contacto con los municipios, que es la faceta más agradable por la cantidad de personas que conoces y la buena gente que hay en los pueblos, donde entregan todo a cambio de nada.
Estoy muy a-gradecido a Enrique Martín por haber confiado en mí y por las responsabilidades que me dio. Fueron años de esplendor en la gestión y en el trabajo del equipo de Gobierno. Ahí están los resultados de La Olmeda, la Cueva de los Franceses, el Polideportivo de Villamuriel, el Cine Amor en Aguilar e infinidad de infraestructuras y mejoras que se hicieron en la provincia. No se ha valorado suficientemente la gestión de esos años, desde la Presidencia con Enrique Martín hasta el resto de diputados que le acompañaron.

Hoy por hoy, con los pies casi fuera de la política, ¿cree que las Diputaciones deben desaparecer y que sea el Gobierno Regional quien asuma sus funciones?
Si tuviese capacidad de decidir suprimiría las Comunidades Autónomas y mantendría las Diputaciones reestructurando las competencias.
Las Comunidades Autónomas gastan muchísimo y son un porcentaje grande del problema que hemos tenido y tenemos en la actualidad. No se si van a ser capaces de ajustar el gasto a las posibilidades que tiene el país. Es una estructura política y administrativa sobredimensionada, con demasiados parlamentos, demasiados legisladores, etc.
Las Diputaciones tienen un papel importantísimo y hacen mucho más por los pequeños municipios que las Comunidades Autónomas.
Puestos a eliminar, quitaría la  Administración Regional y pasaría las competencias de Educación, Sanidad y Justicia al Estado. No tiene sentido que tengamos un nivel de prestación sanitario distinto en función de la suerte o desgracia de vivir en un sitio u otro. Creo que es un error que en algún momento tendrán que corregir.
Además, otras competencias se las pasaría a las Diputaciones y a los Ayuntamientos, en especial a los de más de 20.000 habitantes.

¿Se nota en el trabajo quién está en el Gobierno Regional y Central?
Más que los partidos se notan las personas. En las Comunidades Autónomas debe haber personas comprometidas con las provincias y no hemos tenido personas con sensibilidad alta para Palencia y hemos recibido muy poca colaboración; hemos tenido que resolver las cuestiones solos.
Cuando hablo de poca sensibilidad me refiero en todos los niveles: desde la cabeza a los pies. Desde el presidente, hasta los consejeros y los procuradores; a todo el que haya podido tener influencia en mejorar alguna de las cuestiones u objetivos para Palencia. Creo que no se ha hecho lo suficiente y  los resultados están ahí.
Si a alguien no le gusta es fácil corregirlo. Que en la próxima legislatura empiecen a verse apoyos, proyectos y resultados por parte de otras Administraciones.
Hay infraestructuras que han estado paradas los últimos cuatro años y no hemos recibido ninguna ayuda, solo buenas palabras, pero con eso no se hace mucho.

Hábleme de su paso por el Ayuntamiento desde sus inicios como concejal en el 87
En el Ayuntamiento tengo que agradecer mucho a Antonio Encinas desde el 89 hasta el 91, momento en el que participamos en un acuerdo el CDS y el PP con buenos frutos; a Marcelo de Manuel, con una legislatura muy positiva para la ciudad; y ahora a Alfonso Polanco, cuyos resultados están ahí. También estuve con Celinda y Rosa Cuesta en la oposición  y, en la medida en que he podido, he colaborado con todos ellos.

¿Cómo han cambiado las cuentas municipales en estos 28 años?
Ahora hay un presupuesto mayor, la forma de hacer las cosas no ha cambiado mucho, pero el montante sí. Creo recordar que cuando comencé teníamos un presupuesto de tres mil millones de pesetas -18 millones de euros- y ahora hay más de 70. Yo he empleado la misma forma de trabajar y la misma responsabilidad entonces que ahora.
Los problemas no han sido los mismos durante las tres legislaturas que he estado al frente de Hacienda, pero la situación era parecida: exceso de gastos respecto a los ingresos, muchas facturas pendientes de pago a proveedores, etc.
Yo he aplicado las mismas formas de trabajo: rigor en el gasto, ajuste de gastos e ingresos, no gravar fiscalmente al contribuyente,   hacer justicia tributaria para que todo el mundo pague lo que le corresponde.

¿En qué situación deja las arcas del Ayuntamiento?
Me acojo a las valoraciones que ha hecho el Grupo Socialista en la liquidación que tuvimos en el pleno de marzo; quizá me haya valorado mejor el PSOE a través de Julio López como portavoz que mi propio partido. El portavoz reconoció que el Ayuntamiento quedaba, en todos los aspectos, mejor que en 2011 en cuanto a liquidez, deudas, sentencias ejecutadas, inspección fiscal al día... Los datos son claros y están ahí. Si hasta la oposición lo ha reconocido, qué más puedo pedir.

Sin embargo, los ciudadanos se quejan de que no han notado grandes avances en los últimos cuatro años. ¿Ha sido por falta de presupuesto o por incapacidad de maniobra?
Mantener la ciudad sin incrementar tasas e impuestos -como en 2014 y 2015- ya es un avance. Servicios como bomberos, policía, jardines, asfaltado, iluminación y otros tanto se llevan muchos medios y los recursos son limitados.
Y si nadie colabora, todo tiene que salir de los propios recursos del Ayuntamiento. Otro ejemplo: hemos pagado en sentencias -sin entrar a valorarlas o calificar su origen- 4,6 millones de euros, que se podían haber destinado a la gestión de la ciudad o a alguna inversión. Hemos tenido que reducir el presupuesto en más de 16 millones de euros porque el Ayuntamiento estaba gastando 16 millones más de los que ingresaba.
La liquidez del Ayuntamiento en junio de 2011 estaba en menos de medio millón de euros y tuvimos que pedir un préstamo para pagar las nóminas y los gastos de junio. A 30 de diciembre de 2014 en la liquidación había más de diez millones de euros en las cuentas.
A lo mejor en la ciudad no se han notado grandes infraestructuras como el haber podido sacar adelante La Tejera o la salida de la avenida de Cardenal Cisneros hacia el Polígono, pero son actuaciones en las que si no colaboran la Administración Regional y el Estado, el Ayuntamiento por sí solo no puede.
Pero creo que se han hecho muchas cosas. La gestión ha dado de sí. Entre otras la remodelación del Marta Domínguez, el ARCU del barrio del Camen, el Urban en los barrios Ave María y  Cristo, la apertura de la antigua cárcel, el Museo del Agua, equipamiento para la Policía Municipal y el Servicio de Extinción de Incendios, etc.

Ha estado en el equipo de Gobierno y en la oposición. Cuando se está en primera linea las cosas se ven de una manera, pero ¿cómo se trabaja desde el otro lado?
Para mí ha sido muy gratificante trabajar en las dos posiciones, me ha permitido entender al que Gobierna y al que está en la oposición. El que no lo ha vivido no lo puede entender. Me ha ayudado a tener una buenísima relación con todos los concejales y a respetar las ideas de todo el mundo. Nadie está en posesión de la verdad y cuando hay que decidir lo hace la mayoría, que es lo democrático.

Inevitable hacer referencia a la polémica que surgió al inicio de la legislatura cuando amenazó con no asumir ninguna responsabilidad de Gobierno en el Ayuntamiento al haber sido excluido del equipo de diputados provinciales
Mi postura en aquel momento no fue la de enfadarme porque el partido me dijera que no iba a ir a la Diputación, porque cada cuatro años las cosas cambian y puede pasar cualquier cosa. Lo que no me gustó fueron las formas. Los partidos políticos deben tener entre otras cosas alma y el que no la tiene, tarde o temprano lo paga. Posiblemente el PP en ese momento no tuvo alma y como a todos les traten como lo hicieron conmigo es algo triste.
Mi enfado fue por las formas, no por el fondo. Pero como había asumido un compromiso con Alfonso Polanco creía que tenía que hacerlo, pero quedé tocado.

¿Qué le parece el nacimiento de nuevas formaciones políticas de las que depende la gobernabilidad de muchas instituciones hoy en día?
Son el fruto de no haber hecho bien las cosas, tanto el PPcomo el PSOE. Tiene un aspecto negativo porque ha restado votos a los partidos grandes, pero tiene la ventaja de que posiblemente representen mejor la pluralidad que hay en estos momentos.
El no tener mayoría va a obligar a poner más puntos de vista sobre la mesa y si se actúa con responsabilidad y con el interés general por encima de los personales puede ser algo positivo como un periodo transitorio, bien para consolidar esas fuerzas o para que vuelva a potenciarse el bipartidismo. En el momento actual, tengo claro que si a alguien hay que culpar de algo es a los partidos grandes.

Nos enfrentamos a una situación nueva en el Consistorio capitalino. ¿Cómo cree que funcionará la Institución sin mayoría absoluta y con cuatro partidos?
Ejemplos tenemos. Desde 1991 hasta 1995 fue una etapa con cinco grupos, el PSOEno tenía mayoría y tuvo que negociar todos los asuntos a tramitar durante la legislatura. El que gobierna tiene que tener claro que no tiene mayoría, que tiene que hablar mucho, poner en común los puntos de vista de cada grupo y la oposición tiene que ser responsable y no bloquear la gestión. Hacer todos un esfuerzo para que confluyan las diferentes opiniones y salgan las cosas.
Creo que se presenta una legislatura apasionante.

¿Cuál es, a su juicio, el gran proyecto para Palencia de cara a los próximos cuatro años?
Es inevitable terminar La Tejera, porque la imagen que tiene es penosa. Se debe, al menos, terminar el edificio. Además dar una salida al vial por Cardenal Cisneros. Creo que hay que dar un paso para mantener la ciudad como una patena, no solo en lo que a limpieza se refiere, sino en toda su conservación.
Por lo demás, yo pienso que grandes infraestructuras no se necesitan, ni incluso el pabellón de deportes del que se habla.
Vivir con la máxima calidad de los servicios que presta el Ayuntamiento, tener la fiscalidad más baja y potenciar todas las condiciones que favorezcan el empleo y la implantación de empresas sería lo más necesario.

Tocado por el partido, pero imagino que no hundido. ¿Seguirá vinculado al PP de alguna manera?
Por supuesto. Creo que hace falta dar un paso para devolver ese alma al partido y refundarlo. Con Esperanza Aguirre coincido en algunas cosas -en otras, no-, como en la necesidad de refundar el partido y dar participación a los afiliados, que en estos momentos lo único que pueden hacer es pagar la cuota.
El PP se tiene que abrir a la sociedad, porque vamos un poco a remolque de los tiempos. Los ciudadanos demandan mayor limpieza, transparencia y decisión de las bases. Con todo esto empezaríamos a devolver la ilusión a los afiliados y que los ciudadanos vuelvan a confiar y a creer en el partido.
El PP y el PSOE es clave que vuelvan a potenciarse, porque un bipartidismo con partidos limpios y la participación de los afiliados es importante.
En todo caso hay que refundar el Partido Popular desde Rajoy hasta los últimos responsables de cada provincia. Cuanto más tarde, peor.

En estos casi 30 años de trabajo-, ¿cree que ha dado más de lo que ha recibido o se siente compensado?
He dado muchas horas, casi todas las que tenía libres. No solo he estado en el despacho, sino que me llevaba trabajo a casa.
Pero también la política me ha dado la satisfacción de ir viendo que vas sacando adelante las responsabilidades que te han dado, muchos amigos, una buenísima relación con funcionarios, medios de comunicación y ciudadanos en general. Lo que yo he dado, la política me lo ha devuelto de otra forma y estoy satisfecho y en paz.

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