Un Obispillo reivindicativo

O. H. - sábado, 29 de diciembre de 2018
Un Obispillo reivindicativo - Foto: Á“scar Navarro
Juan Rebollo Ibáñez repartió bendiciones y peticiones, como una mayor iluminación y mejores campos de fútbol

Por un lado pidiendo y reivindicando pero por otro entregando y prometiendo. Juan Rebollo Ibáñez se metió en el papel y en el traje del Obispillo y desde que a las 19 horas salió por la Puerta del Obispo de la catedral hasta que regresó a la seo palentina, no paró de lanzar bendiciones, haciendo la señal de la cruz. «No para, lo ha tenido que ensayar, porque lo hace bien», se sorprendía uno de los asistentes a la salida del joven prelado a lomos de un blanco corcel cedido por El Paraíso.
Antes, en el altar mayor de la catedral, fue ordenado y vestido con los ropajes de un prelado entre sus compañeros del Coro de la Escolanía al que Rebollo pertenece. Y allí dirigió la primera de sus dos homilías. En este caso, la religiosa, frente a la civil que dirigió luego en la plaza Mayor.
En el interior del templo, prometió que «estas navidades los niños palentinos no honrarán al niño Jesús con chuches, sino con corazones abiertos a los demás», porque, como defendió este alumno de La Salle aficionado al fútbol, «si Jesús cuando creció se hizo eco de todas las desgracias humanas que sentía alrededor, lo mismo tenemos que hacer nosotros».
Pasadas las 19,15 horas, tras saludar a todos los que estaban en la plaza de la Inmaculada, convertida estos días en centro neurálgico del ocio infantil con el miniparque de atracciones instalado allí, comenzó  la procesión que llevó al Obispillo hasta la casa consistorial.
A lo largo de los casi 500 metros que separan ambos puntos de referencia en la ciudad, la comitiva, como manda la tradición recuperada hace una década, fue repartiendo mandarinas entre quienes esperaban en la calle Jorge Manrique, Juan de Castilla, Barrio y Mier, Mayor y secretario Vázquez. «Pídele una, que se va», le ordenaba una madre a su hija mientras un miembro del cortejo de asistentes del obispo (casi una veintena de niños la Escolanía de Niños de Coro de la catedral) pasaba a su lado.
Pero los frutos naranjas no solo acabaron en manos de los niños, sino que los 400 kilos de cítricos dieron para llegar hasta a los adultos. «Todos los años me como una», reconocía una mujer, mientras miraba el desfile. Y ayer no fue una excepción. «Es que están buenas», reconocía, mientras la degustaba. Mandarinas que fueron portadas en grandes alforjas por tres burros llegados desde Antigüedad.
Peticiones. Llegado al atril preparado en el miniescenario frente al ayuntamiento, y ante cientos de personas, muchos de ellos niños, el décimo Obispillo moderno de esta tradición medieval, lanzó su batería de reivindicaciones al ayuntamiento, aprovechando la presencia del alcalde, Alfonso Polanco, y de varios concejales de la corporación.
Así, reprodujo públicamente lo que ya anunció que pediría. Desde más iluminación en las calles de la ciudad a una mayor frecuencia de autobuses urbanos prestando servicio a los colegios e institutos de la ciudad, sin olvidar la parte deportiva: «Mejorar los campos de fútbol, porque hemos tenido ya lesiones, y la recuperación del Campeonato de Baloncesto de San Antolín».
De forma más genérica, solicitó a las instituciones que defiendan  los niños con menos recursos, ayudando si fuera menester a sus padres, y reclamó un incremento en la ayuda que el Consistorio dedica a la colaboración internacional donde hay niños que no tienen ni lo básico. «Los de Palencia somos solidarios», afirmó el Obispillo. Todo esto para hacer de Palencia, «la ciudad por excelencia para la infancia».  A cambio, lanzó el compromiso de los menores palentinos de «mantener limpia la ciudad» y jugar en la calle «sin molestar a los demás». 
Por su parte, el alcalde, Alfonso Polanco, reconoció que el Obispillo representa a la infancia palentina que es «bondadosa y reivindicativa» y respondió que desde las instituciones se seguirá trabajando para que Palencia pueda ofrecer un futuro a los niños y posibilidades para su desarrollo. «Cuenta con ello», culminó el alcalde, antes de la segunda parte del desfile, desde la plaza Mayor hasta El Salón y vuelta hasta la catedral, con la música de Los Tarambanas abriendo y cerrando la comitiva.

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Un Obispillo reivindicativo Á“scar Navarro
Un Obispillo reivindicativo - Foto: Á“scar Navarro
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