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20 de septiembre de 2018

Las quemaduras de hoy son las cicatrices de mañana

HUGO CANCHO - jueves, 12 de julio de 2018
Francisco García Malvar explicando el uso de la máquina de dermoanálisis en su farmacia del Centro Comercial Las Huertas. - Foto: Eva Garrido
La radiación solar que incide sobre la piel puede provocar enrojecimiento y enfermedades que se podrían evitar con el uso de cremas protectoras y aumentando el conocimiento dermatológico

Con la llegada del verano y el buen tiempo es habitual salir a la calle, disfrutar de las piscinas, la playa o las terrazas y, quien más quien menos, dejar que su cuerpo se bronceé con los rayos que inciden en su piel. Pero, como es sabido, el sol también puede ser un gran enemigo, aunque facil de vencer si se utiliza la protección adecuada. Las cremas solares son la mejor forma de defenderse, pero se deben conocer sus características y limitaciones para lograr un bronceado fuerte, sin marcas de quemados y sobre todo sano.

El 5% de la radiación solar que llega a la tierra es radiación UV, pero lo hace con mucha potencia. Los rayos que inciden sobre la piel pueden ser ultravioleta de tipo B, también conocidos como UVB o rayos de tipo A, los UVA. La principal diferencia entre ambos es que los primeros son más visibles y los responsables del bronceado, además de proteger la piel en sus capas más profundas. 

Los UVA son rayos infrarrojos que queman las partes más superficiales de la piel y su peligro es mayor, ya que tienen un efecto mucho menos perceptible que los UVB, en los que se nota en poco tiempo el enrojecimiento y calor en la piel.  En este sentido, cada persona tiene un tipo de piel, que en sí misma actúa como barrera contra el sol. La más negra, de tipo 5, está más protegida que la piel más blanca, de tipo 1, debido a su fenotipo, que es el conjunto de caracteres visibles que un individuo presenta como resultado de la interacción entre su genotipo y el medio. Normalmente, viene definido por la melanina que contiene esa propia piel y por eso actúa como un autoprotector. En esta misma línea, el SPF (Sun Protection Factor) es el factor que indica el tiempo que se puede estar expuesto a los rayos solares sin necesidad de quemarse. Aparece en todas las cremas y está indicado con un número, por ejemplo 50. Siguiendo una simple cuenta matemática, se multiplica este número por el fototipo de piel, por ejemplo 3, la media de los españoles, y el resultado son los 150 minutos que se puede estar expuesto al sol sin quemarse. 

Con un SPF 20 estaríamos protegidos 60 minutos y con uno 10, media hora. Cada persona debe conocer su tipo de piel y para ello en la localidad existen dos farmacias que cuentan con la máquinadermatológica ID-ON-EA. El artilugio sirve para medir el fototipo y las manchas solares. Aunque las cuentas salgan, siempre se debe renovar la crema cada dos horas. El presidente del colegio de farmaceúticos, Jose Luis Nájera, indicó que «no es necesario cronometrar el tiempo que tomamos el sol, pero con el sudor, movimiento o el agua, la crema puede desaparecer». En este aspecto, existen cremas water resistant y waterproof, que también se deben diferenciar. Water resistant significa que el efecto de factor de protección no desaparece cuando hay una sumersión en el agua. Por otro lado, las waterproof tienen una mayor duración y aunque se mojen mantienen su filtro. 

Filtros solares. Para saber si una crema solar protege de los rayos UVA se debe buscar un pequeño círuclo en los botes donde viene indicado. Siempre deben aparecer los rayos sobre los que actúa, pues las cremas contienen diferentes filtros, físicos y químicos que intervienen de forma diferente.  Los físicos crean una barrera en la piel para que los rayos reboten y de esta forma penetren lo menos posible produciendo el denominado «efecto espejo». Suelen presentarse en las cremas pediátricas y es el motivo de que sean tan blancas. Por su parte, los químicos permiten la penetración de los rayos y una vez se encuentran dentro de la piel los neutrlizan, pero para ello la crema debe haberse absorbido. Por este motivo es importante aplicársela media hora antes de exponerse al sol. Nájera explicó que existen medicamentos fotosensibles que pueden provocar alergias cuando se toman si se produce una larga exposición al sol.  «Los anticonceptivos, antiinflamatorios o corticoides advierten sobre la fotosensibilidad en su caja», aclaró el presidente de los farmaceúticos.

Recomendaciones. Además, hizo una serie de recomendaciones para una mayor protección del sol. «Se deben evitar las horas de mayor exposición, como las del mediodía y tomar el sol durante mucho tiempo. Las quemaduras que nos hagamos ahora son las cicatrices del futuro», reconoció Nájera. Utilizar fotoprotector «no ralentiza el proceso de ponerse moreno». Sobre los aceites bronceadores indicó que «tampoco se debe tener prisa, es mejor estar un par de días más de exposición al sol para coger el bronceado ideal y protegidos, que adelantarlo unos días y dañarnos la piel».


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