Vecindad y hermandad

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Moros y cristianos se enfrentaron en una gran batalla en el río Carrión en la que se lanzaron 450 kilos de nabos

El 28 de junio de 1223 se firmó un acuerdo que contemplaba, entre otras cosas, que «si un hombre de Monzón hiere a un hombre de Amusco y le hiciere sangre, pague cien sueldos; y si no tuviere con qué pagar, córtesele el puño».

Este pacto es un ejemplo de la «vecindad y hermandad tan peculiar en aquella época», destaca el historiador Nicolás Villa, que se ha encargado de documentar este hecho histórico y mostrar el documento que lo acredita a los vecinos de la villa, que este fin de semana están celebrando una nueva edición de La Condal. Se trata de una festividad en la que cada año rescatan un acontecimiento reseñable de la localidad y lo celebran con todo el que se acerca al municipio.

La jornada dominical comenzó con distintos talleres en los que los más atrevidos pusieron a prueba su habilidad con el tiro con arco, lucharon como caballeros o pasearon a caballo por las calles del pueblo.

Después se celebró, como viene siendo habitual desde hace quince años que comenzó a organizarse La Condal, una eucaristía en latín en la que se contó con la colaboración del artista Carmelo Ruiz y del Coro de Monzón.

Pero el momento más esperado, llamativo y curioso fue el que se desarrolló por la tarde. Una gran cabalgata medieval con los regidores de los concejos de Monzón y Amusco cruzó el pueblo recordando aquellos años del siglo XIII en los que Monzón estaba bajo el dominio del señor Nuño y en Amusco mandaba el señorío de la familia Manrique. «Las poblaciones de ambas localidades comenzaron a tomar sus propias decisiones al margen del señor con la creación de los concejos», tal y como explicó Nicolás Villa.

Como las relaciones entre ambas localidades eran buenas, los vecinos de los concejos de Monzón y Amusco firmaron un «pacto de convivencia y amistad, al margen de los señores» y es el que ayer se recreó, antes de dar el pistoletazo de salida a la batalla de moros y cristianos -conocida como Batalla Nabal- en el puente del río Carrión. La batalla recreó a la que sucedió en el siglo X en la que la población de la época respondió con una lluvia de nabos a los moros, antiguos dueños del territorio, que querían cobrar sus parias. Según la leyenda, esto tuvo lugar en el puente de piedra de la localidad, por lo que es en este mismo sitio es donde se desarrolla cada año la recreación.

CIT. La organización de todos los actos de La Condal corre a cargo del CIT del Bajo Carrión y Ucieza, que cada año se esmera en lograr que los actos sean atractivos y  del agrado de vecinos y visitantes.

En la batalla fueron 450 kilos de nabos los que se lanzaron entre ambas partes. Repartidos en bolsas, unos desde arriba del puente y otros a la orilla del río, cientos de personas se convirtieron por un rato en moros y cristianos.

«Es un momento muy divertido y son muchos los turistas que cada año se acercan para disfrutar de este acto y de Monzón de Campos en general, porque durante todo el fin de semana hemos tenido eventos», explica la responsable del Centro de Iniciativas Turísticas, Purificación López.

«No tenemos monumentos importantes, pero  nos queda la historia y nuestra intención es darla a conocer y que vecinos y visitantes la compartan», destacó López.

Para coger fuerzas tras la lucha se disfrutó después de un yantar popular y de un espectáculo de fuego en el castillo que cautivó a los presentes.