Diario Palentino
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19 de noviembre de 2018

Del litigio a la fiesta

A. Benito - domingo, 9 de septiembre de 2018
Del litigio a la fiesta
Cientos de personas se acercaron ayer hasta Sel de la Fuente para celebrar La Mojonera, un evento que se celebra cada 9 años y con el que los vecinos de Los Redondos y Brañosera volvieron a verificar sus límites y a renovar su fraternal unión

Para encontrar el origen de la fiesta de La Mojonera hay que remontarse al año 1399. Es en ese momento cuando surge un conflicto que no logra resolverse hasta 1575 y que enfrenta a las juntas vecinales de Los Redondos y Brañosera.
En una época en la que la ganadería es el principal sustento de vida de los habitantes de la Montaña Palentina, la propiedad de los pastos de Covarrés desencadena un pleito que se extiende durante más de doscientos años. Un litigio al que pone fin, de manera salomónica, un juez árbitro que en su búsqueda de la armonía acaba por dar la razón a ambas partes aferrándose al concepto de la usadía.
De esta forma, el municipio de Brañosera mantiene los privilegios que le concede su Fuero, el primero de España, y que hacen que sus límites vayan más allá del alto del Portillo, accidente geográfico que debería determinar el fin de su término municipal.
Sin embargo, el juez reconoce también las exigencias de los vecinos de San Juan y Santa María de Redondo, que se sienten damnificados por no poder hacer uso de aquellos pastos situados en la zona conocida como Sel de la Fuente. Una pradería alpina rodeada por un sistema de cuencas glaciares (Valdecebollas y Covarrés) que recolecta el agua de manantiales y deshielo para conducirla hasta un sumidero de caliza carbonífera donde desaparece para resurgir tres kilómetros más abajo en la Cueva del Cobre con el nombre de río Pisuerga.
Así, las tierras siguen siendo propiedad de Brañosera, pero su uso queda compartido con los ganaderos de Los Redondos que, según el fallo del juez, podrán dejar entrar a los animales a lo largo del día y tendrán que sacarlos al caer la noche. No obstante, y según aclaran desde Los Redondos, «también la usadía se produce en el sentido contrario», de tal forma que hay tierras pertenecientes a San Juan y Santa María (las que dicen Entrepeñas) que pueden ser utilizadas por los ganaderos de Brañosera.
De hecho, el conflicto comienza a consecuencia de unas reses prendadas en Sel de la Fuente por el concejo de Brañosera, que eran de Redondo y que pastaban en dicho término propiedad de la primera de las localidades; y de otras prendadas por el concejo de Redondo, que eran de Brañosera y pastaban en términos propiedad de los de San Juan y Santa María.
En cualquier caso y para que el acuerdo perdure en el tiempo, se coloca un total de 21 mojones, una serie de hitos cuya función es delimitar los pastos y cuya ubicación habrá de ser revisada cada nueve años. Asimismo, la sentencia establece que, de ese momento en adelante, «para siempre jamás», los vecinos de Redondo paguen y lleven una cántara de vino tinto al lugar de Brañosera, «de lo mejor que hubiere en la zona o el de mayor precio de la taberna», el día del Corpus Cristi de cada año, con pena de dos azumbres de vino por cada día de retraso.
«Existe la creencia de que la fecha estipulada para corroborar el mantenimiento de los hitos es el día 9 del mes 9, pero realmente y en base a las actas de apeo de las que disponemos, la más antigua de 1892, La Mojonera nunca se ha celebrado un 9 de septiembre», apunta Marta de Mier, alcaldesa pedánea de Santa María de Redondo, que también explica que «la fecha se designaba en función de cómo hubiera venido el año».
Tampoco esta ha sido la ocasión, ya que los vecinos de Los Redondos y Brañosera volvieron a verificar ayer, día 8,  sus límites, cumpliendo con una tradición cuyo fin no es otro que renovar su amistosa y fraternal unión. Un acto a través del cual, mayores, mozos y niños -representantes de tres generaciones distintas- recorrieron desde primera hora de la mañana los mojones. Una labor que se extendió durante varias horas haciendo patear de lo lindo a los presentes.
LOS APEADORES. Un histórico trayecto a través de una zona montañosa de excepcional belleza en el que los encargados de dar fe de la validez de los hitos -cuatro apeadores de cada una de las juntas vecinales- estuvieron acompañados por el notario de Cervera, encargado de ir leyendo el acta en el que se encuentran las descripciones sobre la ubicación de cada mojón.
Cabe señalar en este sentido que, tal y como explican quienes conocen la tradición, «la elección de estos representantes presenta como único requisito que estos estén empadronados en cada una de las tres localidades». Por supuesto, que puedan «correr los mojones» es otro de los criterios que facilitan su elección.
Como no podía ser de otra forma, el recorrido contó también con la presencia de los alcaldes pedáneos de Santa María, San Juan y Brañosera -Marta de Mier, Samuel Martínez y Alejandro Martínez, respectivamente- y de un gran número de personas que no quiso perderse un evento que continuó con la rúbrica por parte de los apeadores de un documento que tendrá una validez de otros nueve años.
Acto seguido, los vecinos de una y otra zona dieron paso a una comida a base de panceta, chorizo, churrasco, melón y café, cuyos gastos fueron sufragados a partes iguales por los concejos de Los Redondos y Brañosera y en la que los habitantes de los pueblos protagonistas estuvieron acompañados por decenas de personas llegadas desde otros lugares.
LA HORA DEL BRINDIS. Inmediatamente después, llegó la hora del brindis. Un chinchín a base de cava que se realizó con las copas de plata de estilo románico de las que los presidentes de las juntas vecinales de Brañosera, San Juan y Santa María de Redondo no volverán a beber hasta dentro de nueve años. Emotivo momento que fue aprovechado por Marta de Mier -primera mujer encargada de organizar y participar de esta fiesta como presidenta de la Junta Vecinal de esta última localidad- para poner en valor «la labor de todas las mujeres».
Acto seguido, vecinos de los tres pueblos tuvieron la oportunidad de hacer uso de las copas y de celebrar que lo que un día fue un conflicto, hoy se ha convertido en una bonita tradición. Una fiesta que muchos llevaban esperando casi una década y que no se repetirá hasta el año 2027.
«Precisamente ahí es donde reside la expectación de La Mojonera», explicaba la pedánea de Santa María días antes de que tuviera lugar un evento que ayer logró congregar a cientos de personas. Una opinión compartida por los presidentes de las juntas vecinales de San Juan y Brañosera.
VUELTA A LOS ORÍGENES. En este sentido, la joven defendía también una «vuelta a los orígenes» del acto, o lo que es lo mismo, una huída de la turistificación que, en muchas ocasiones, sufren este tipo de tradiciones que acaban por desvirtuarse por la expectación que genera su desarrollo. 

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