Beatriz Pando Ruiz, de las Filipenses, con un 9,74, y Álvaro Mocha Martínez, del Jorge Manrique, con un 9,70, son los dos estudiantes palentinos con la mejor nota después de computar el Bachillerato y la Selectividad. La primera tenía muy claro desde pequeña que quería estudiar Medicina. «Por eso me he esforzado, para conseguirlo. Lo más importante es tener ilusión por llegar a una meta». Por su parte, Álvaro comenta que la ventaja que tenía era que para la carrera que quiere hacer, Historia, no le hacía falta nota. «Para mí Selectividad era reafirmar lo que había estado consiguiendo durante el curso. Estudias y estudias mucho porque no quieres dejar mal a los profesores que te han estado ayudando y calificando todo el curso. Aparte, se trata de conseguir acabar bien una etapa». Igualmente, quiere hacer Historia desde pequeño y, aunque le han intentado convencer de que cambie de planes muchas veces, todavía hoy con la nota que ha conseguido, se mantiene firme en su decisión.
Ambos coinciden en que el trabajo diario y planificarse son clave. «Hay una cosa muy clara, que tienes que hacer lo que tienes que hacer, no puedes distraerte y pensar hoy lo dejo y lo hago mañana. Organizándose bien hay tiempo para todo», comenta Beatriz . «En segundo de Bachillerato son muchos contenidos en muy poco tiempo. Es básico organizarse bien. Hay quien puede más y quien puede menos, pero la organización es lo primero», subraya Álvaro.
El futuro lo encaran con optimismo, aunque no ocultan cierta preocupación toda vez que temen que «el esfuerzo no se vea recompensado», afirma Beatriz. «En lo que acabas la carrera las cosas pueden hacer cambiado y lo que ahora tiene salida en cinco años ya no o al contrario», dice Álvaro.
Disfrutan del ocio con sus amigos, algo que ambos consideran primordial. En ellos también han encontrado una complicidad y apoyo que valoran. «Si quieres quedar con ellos en lugar de una hora a otra, están ahí», señala Beatriz. «Reconocen tu esfuerzo y se alegran de tus éxitos», comenta Álvaro,
Beatriz practicaba el tenis hasta que se rompió el tobillo y Álvaro la natación durante doce años, hasta el verano pasado en el que se le salió el hombro, aparte de que empezaba segundo de Bachillerato. Coinciden los dos en que la práctica deportiva ha sido una gran aliada. «Ayuda a organizarte, y es que sabes que tienes menos tiempo y lo distribuyes mejor. Además, cuando te pones a estudiar estás más concentrado».
Este curso recién finalizado la vida estudiantil palentina se vio seriamente perturbada por el trágico accidente que le costó la vida a un alumno del Alonso Berruguete en Roma. Tanto Beatriz como Álvaro se vieron afectados, la primera porque amigas suyas eran compañeras de la víctima y estuvo a su lado en esos momentos tan duros, y el segundo porque de los doce años dedicado a la natación, diez fueron con él.
«El mejor premio llega ahora», con tres meses por delante para descansar y disfrutar. Este verano «promete», tanto para Beatriz como para Álvaro, que compartirán su tiempo con los amigos y los padres, aquí y en otros lugares.
Ambos reconocen también haber tenido mucha suerte, rodeados siempre de gente que les ha apoyado en todo.
Diario Palentino les reunió ayer si bien ya habían coincidido en la entrega de los premios de los que fueron merecedores por su expediente de la ESO. Quizá coincidan en las pruebas para el Premio Extraordinario de Bachillerato, a las que Beatriz tiene claro que va a presentarse, mientras que Álvaro no ha tomado una decisión, aunque comenta que «por intentarlo, no pasa nada». La alumna de Filipenses recuerda que su peor nota ha sido un 8-8,5 y el del Jorge Manrique que suspendió un examen de Matemáticas.