La resaca de lo acaecido en el Gran Premio de Europa todavía permanece en la retina. A ningún aficionado a la Fórmula Uno se le va a olvidar todo lo que ocurrió ese 24 de junio. Nadie lo esperaba. Las calles de Valencia fueron testigo de una de las carreras más espectaculares que se recuerdan en la última década. Alonso partía undécimo. Las prestaciones de su monoplaza en la clasificación del sábado le habían jugado una mala pasada, impidiéndole pasar a la Q3, pero todo cambió el domingo tras seguir el guión soñado. A una salida espectacular -como lleva haciendo todo el año-, le siguieron un endemoniado ritmo vuelta a vuelta que le permitió recuperar un buen puñado de posiciones, varios adelantamientos imposibles y una estrategia perfecta, con dos precisas paradas en el pit-stop. La suerte también influyó, por qué no decirlo. La salida del safety-car propició la avería en el coche de Vettel, hasta entonces intratable, y lo demás fue ya un coser y cantar hasta que el Ferrari pasó por delante de la bandera de cuadros.
Valencia queda ya lejos y ahora, con un considerable colchón de puntos con respecto al segundo clasificado -Mark Webber-, toca pensar en Silverstone. Con el reciente y trágico accidente de María de Villota en la memoria, la carrera de este domingo puede significar un punto de inflexión en el transcurrir del campeonato más igualado de los últimos años. La parrilla está que arde. No hay tregua. Parece que el ingeniero Adrian Newey ha conseguido dar de nuevo con la tecla para que los Red Bull se erijan como los monoplazas más competitivos de la parrilla. El equipo de la bebida energética logró un escandaloso ritmo en el último GP, aunque resulta evidente que, hasta el momento, sacrifican la fiabilidad del coche por el mayor rendimiento posible, y eso, a veces, se acaba pagando. McLaren aparece amenazante. Juegan en casa y está previsto que presenten la mayor evolución del año. Los monoplazas de la factoría de Woking han sido las favoritos desde el principio, pero la irregularidad de sus pilotos, sobre todo de Button, ha provocado que esa ventaja se acabe diluyendo como un azucarillo en una taza de café. Habrá que ver qué as guardan en la manga los británicos. Ferrari sigue un peldaño por detrás. Es más que evidente que han mejorado, pero su remozado coche continúa falto de velocidad punta; un aspecto que tratarán de minimizar desde Maranello en este intenso mes de julio. Hay más. El rendimiento del F2012 difiere mucho de la clasificación a la carrera, ya que, mientras los sábados se muestra inseguro y algo lento, los domingos se cambia de disfraz hasta convertirse en uno de los mejores, aunque su talón de aquiles continúa siendo el desgaste de los neumáticos.
Aunque la Fórmula Uno de este año es impredecible, las características del circuito de Silverstone pueden jugar a favor de Ferrari. Sus múltiples curvas rápidas benefician el rendimiento de los bólidos rojos, que, en GP anteriores, han demostrado que en este tipo de sectores hacen con una insultante facilidad muy buenos tiempos. Todo son incógnitas que se irán despejando según avance el fin de semana. Lo único que está claro es que Fernando Alonso hoy no tiene urgencias, al contar con una ventaja en la clasificación que le puede dar la tranquilidad necesaria para seguir viendo al resto de pilotos por el retrovisor.