Llegó, entrenó y triunfó. Roberto Guerra justificó el porqué la directiva del Palencia Baloncesto esperó para poder concretar su fichaje una vez desvinculado del Granada. Ante el Breogán de Lugo fue determinante con dos triples en el último cuarto cuando peor pintaban las cosas.
Su debut fue magnífico. «No soy de los que le gustan valorarse. El baloncesto es un deporte de equipo. Yo colaboré en ese momento y todos los compañeros hicieron su trabajo». Guerra no conocía el dato de los encuentros que se le fueron de las manos a los colegiales en el último cuarto, cuando el rival remontó, hecho que parecía volver a repetirse el pasado viernes. «No hay que darle mayor importancia a mis triples. Vi la opción y me entraron. El segundo de esa manera, pero lo importante es que entró y nos ayudó a ganar».
Lleva muy pocos días en Palencia, pero está encantado. «La verdad es que desde que llegué no he encontrado más que apoyos para adaptarme cuanto antes, tratan de ayudarme en todo. Me he encontrado más que a un equipo, a una familia. Me han hecho sentir como en casa».
El apoyo del público no le ha sorprendido. «Ya había jugado tres veces en el Pabellón Marta Domínguez. Hace diez años en la Liga EBA con el filial del Canarias, con el CAI y con el Granada esta misma temporada. Es una cancha caliente, con la afición volcada con su equipo. Me encanta este Pabellón, porque es pequeño, muy de antaño, con un sabor auténtico de baloncesto».
En cuanto al equipo, ya lo conocía al haberse medido esta misma campaña. «Conocía a Mena y Renan. Tenemos una plantilla muy compensada, que sabe a lo que juega y que puede dar muchas alegrías. Vengo de jugar en ACB, de equipos con aspiraciones de ascenso, pero me gusta mucho la filosofía que se vive en este club y me encanta ayudar en el proyecto de hacerlo crecer».
Guerra viene de Granada, donde pasó una difícil situación en el aspecto económico. «No soy muy de expresar mis sentimientos, pero la verdad es que cuando me despedí me pudo la emoción. Fueron muy buenos momentos los que pasé allí, me trataron de forma maravillosa, pero la situación era insostenible».
El baloncesto está copiando de forma peligrosa los pecados del fútbol y los problemas económicos se suceden. «Yo creo que es un reflejo de cómo hemos vivido en este país en los últimos años: por encima de nuestra posibilidades. Los patrocinadores, muchos de ellos constructores, han abandonado y muchos clubes dependen mucho de las Instituciones. Lo que está haciendo Palencia Baloncesto es un ejemplo para todos. La fórmula es sencilla: no gastar más de lo que se ingresa. Este club se ha ganado una merecida fama de entidad seria, que paga a los jugadores al día y eso lo valoramos mucho los jugadores. A mí me ha tocado vivir esta experiencia. Jamás había tenido que dejar un equipo a mitad de temporada, pero me he sentido inmediatamente integrado en este equipo».
Guerra no cree que su periodo de adaptación sea largo. «Me lo están poniendo muy fácil. Soy de los que se quedan pronto con los sistemas, aunque ahora me esté costando un poco. Yo creo que en un par de semanas puedo estar a mi nivel, una vez que conozca bien a los compañeros, al técnico, cuando me aclimate a la ciudad. Con 28 años, me encuentro en el mejor momento de mi carrera y esa experiencia me ayudará».
Acaba de llegar, pero tampoco le importaría seguir una temporada más. «Es pronto, pero si las cosas van bien, como espero, por qué no.Me gusta el proyecto que hay aquí. Lo primero es salvar la categoría y una vez que lo consigamos buscar otros objetivos, pero partido a partido, como dice Lezkano».