Diario Palentino
Saltar Publicidad   Cerrar   

Publicidad

Entrevista

«Hemos dado con la tecla adecuada para lograr un edificio bonito, atractivo e interesante»

Esther Marín - domingo, 20 de marzo de 2016
- Foto: EVA GARRIDO
Álvaro Gutiérrez, Carlos del Olmo y Juan del Olmo • Arquitectos de 'San Pedro Cultural'

 Cuando vieron esas ruinas con encanto romántico en Becerril y las posibilidades de intervención que había en ellas lo tuvieron claro. Un año después de la puesta en marcha del proyecto muestran su orgullo de ‘padres’.

Un año del nacimiento de lo que se ha convertido en uno de los recursos turísticos más importantes de la provincia. ¿Qué  sienten como padres de San Pedro Cultural?
Álvaro Gutiérrez: Siempre destacamos que esta obra nos ha resultado muy gratificante, especialmente porque ha tenido gran aceptación popular. Se conjugan varios factores al tocar muchas sensibilidades. Hay que tener en cuenta que al componente arquitectónico se une el histórico, dado que la rehabilitación deja a la vista distintos periodos con esa portada románica del siglo XII, pasando por el período gótico, renacentista y barroco, hasta la intervención que hemos realizado en el siglo XXI.
También tiene ese componente romántico -en esa ruina que se recrea por la noche- y el científico. Todo ello ha hecho que englobe a un público muy amplio al que le toca por alguna de estas razones.

 

El Ayuntamiento de Becerril de Campos les plantea en 2010 un proyecto de rehabilitación para convertir las ruinas de la antigua iglesia de San Pedro en un centro cultural único. ¿Cómo surgió la idea desarrollada después y cuáles fueron los pasos seguidos para su desarrollo?
Carlos del Olmo: Primero surgió un pequeño concurso organizado por el Ayuntamiento al que invitaron a varios estudios de arquitectura. Nosotros, que somos amigos y hemos colaborado puntualmente en algún trabajo, pensamos que podíamos abordar esta propuesta juntos.
Tuvimos una especie de idea feliz de tematizar el edificio y dedicarlo a la astronomía. La idea surgió por dos vías distintas. Por una parte vimos el edificio como un cielo con una ruina y muchos siglos de historia que no podían perderse. La otra parte viene de un viaje que hice a Roma cuando estábamos programando este concurso. Fue viendo la meridiana de la Basílica de Santa María de los Ángeles en Roma, un edificio que Miguel Ángel restauró sobre las  antiguas Termas de Diocleciano.
Yo soy aficionado a la astronomía y me interesó mucho este detalle. Fue un poco lo que me inspiró para pensar que en San Pedro de Becerril podía ser posible.
Entre el cielo despejado de las ruinas y el querer poner un estelario en el techo que contase con una línea meridiana nació la idea de tematizar el edificio.
Juan del Olmo: Además, el edificio también nos recordaba a las imágenes de los cuadros del Romanticismo alemán, que suelen ser por la noche en ruinas, algo que nos gustaba a los tres.

 

Tres profesionales para un mismo objetivo. ¿El trabajo se desarrolló en todo momento de forma conjunta o cada uno tenía una tarea encomendada?
C.O.: Hemos trabajado al unísono. Cada uno ha planteado ideas  que han sido discutidas por los otros desde posturas siempre interesantes. Se tomaban decisiones de manera acertada y nunca negándose a escuchar al resto, pero siendo críticos con cada espacio, material y textura a conseguir.
Hay elementos como el mural realizado por la pintora Ana Calvo o el péndulo de Focault -diseñado y fabricado por la empresa Inmapa- que no estaban previstos. O cuando aparecieron las lápidas sepulcrales y tuvimos que decidir qué hacer con ellas.
A.G.: Los tres hemos estado en todo y hemos discutido mucho, pero al final el resultado ha sumado. A uno se le ocurría una cosa y los otros la mejoraban. Al final todos hemos aportado cosas distintas al edificio y, entre los tres, lo hemos mejorado. Incluso, ha habido cosas que se han mejorado durante el proceso de la obra, dado que alguna no estaba en el proyecto inicial y hemos hecho modificaciones o incorporaciones.

 

Para trazar correctamente todos los elementos astronómicos contaron con la colaboración y supervisión de la Agrupación Astronómica Palentina. ¿Cuál fue su aportación?
O.C.: Cuando ganamos el concurso y nos pusimos a elaborar el proyecto acordamos contactar con expertos en astronomía.
Desde el primer momento la Agrupación Astronómica Palentina ha colaborado de forma desinteresada e interesante. Se han implicado en temas de cálculo, de diseño, con el trazado de la meridiana, etc.

 

El techo es una de las referencias que más llama la atención. ¿Qué es exactamente?
C.O.: Es un mapa estelar que contiene las constelaciones del verano en Becerril.
Las estrellas y las constelaciones están constantemente girando; una vuelta cada 24 horas y una vuelta completa una vez al año.
Se representan las constelaciones visibles aquí en verano -la Osa Mayor, la Osa Menor, Casiopea, etc.- y el efecto es espectacular.
A.G.: La idea era que esas ruinas, que nos parecían muy bonitas y tenían ese encanto romántico, no se perdiesen en un edificio que precisaba un tejado y una fachada. Lo que hemos hecho ha sido poner la tapa y la pared que faltaba; la magia ha consistido en hacerlo desaparecer. Para ello se ha utilizado pintura muy oscura y leds que representan las estrellas y la pared del fondo se ha hecho desaparecer utilizado el trampantojo -trampa al ojo- con el mural de Ana Calvo.
Por eso, al entrar lo que se ve es una recreación del edificio original, pero de noche.

 

En la restauración apostaron por poner en valor esos elementos arquitectónicos que se conservaban en el edificio como la portada románica, el ábside gótico y esos arcos al descubierto. ¿Cómo se encontraban?
A.G.: En un estado muy inestable, pero a nosotros nos gustaban. Lo normal cuando entras en una intervención de rehabilitación es tirar todo lo que está inestable, pero aquí nos hemos peleado por mantener cada ladrillo y cada piedra.
Por ejemplo, el agujero del casquete de la bóveda del ábside era más pequeño y hemos logrado estabilizarlo. Queríamos dejar ese agujero, que además luego nos sirvió de inspiración para colocar el péndulo de Focault, que además de ser un experimento para demostrar la rotación de la Tierra le da al edificio un aire surrealista daliniano que nos encanta. Se han ido conjugando los factores científicos con los artísticos. Todo ello está armado con un sistema de construcción que no habíamos empleado nunca, como por ejemplo la fibra de vidrio en los arranques de las bóvedas.

 

Ustedes tenían su proyecto, pero llegó el momento de materializarlo. ¿Cómo ha sido la compenetración con la empresa encargada de su ejecución?
A.G.: Hay que destacar el gran trabajo que ha realizado la empresa Cabero Edificaciones, especializada en restauración de templos.Nunca se habían enfrentado a intentar consolidar una ruina.
Al igual que hemos discutido mucho entre nosotros, también lo  hemos hecho con la empresa encargada de los trabajos, pero el resultado ha sido muy satisfactorio. Este edificio es lo que es gracias también a Cabero Edificaciones.
J.O.: En este apartado creo que es importante señalar que nosotros teníamos orden municipal de que hubiera modificados cero y no se gastara más dinero del que estaba previsto, puesto que el Ayuntamiento aportaba el 25% de los 1,3 millones de coste total -el resto lo pagaba el Ministerio de Fomento- y en una localidad tan pequeña esa cantidad es muy grande.
Por eso nos hemos tenido que pelear mucho con la empresa constructora y ajustar cantidades para poder conseguir que el edificio costase lo que se había puesto en el proyecto. Es más, hemos logrado que costara menos, algo bastante inusual en las obras públicas.

 

Además, durante la obra se han presentado varias casualidades
A.G.: La más increíble de todas es que nosotros pensamos un edificio vinculado a las estrellas y cuando la restauradora empezó a trabajar en el nicho que apareció en el ábside y quitó el yeso, se encontró un firmamento de estrellas medieval. Como si una mente superior nos estuviese teledirigiendo desde hace 500 años para que ese edificio estuviese abocado a las estrellas.
Por su parte, cuando calculamos la posición de la línea meridiana queríamos que fuese completa, con el  recorrido del sol desde el solsticio de verano hasta el solsticio de invierno. Para conseguirlo tuvimos que romper una cornisa y, qué casualidad, que apareció un trozo de pavimento formando un polígono justo en el punto donde acaba el pavimento antiguo y comienza el nuevo.
Hubo otra casualidad. Por la tarde se produce un efecto en el óculo que hemos hecho en la fachada de poniente. Está tapado con un mármol traslúcido y, como el sol en el atardecer es muy naranja y cobra un color muy fuerte, el óculo interactúa con los planetas que dibujó Ana Calvo. Un día coincidió que la ventana de ese óculo estaba abierta y empezó a entrar una imagen del sol de poniente en el ábside; corregimos un poco el agujero y logramos que el día del solsticio de invierno (21 de diciembre) el sol se proyecte sobre el óculo de las estrellas.

 

Desde el 19 de marzo de 2015 en que San Pedro Cultural abrió sus puertas han pasado más de 25.000 personas. ¿Esperaban este interés por parte de los visitantes o les ha sorprendido?
J.O.: Hemos dado con la tecla adecuada, porque hemos hecho un edificio bonito, interesante, atractivo y que sirve para el uso cultural que se nos pidió. El boca a boca ha hecho que venga mucha gente y, sin duda, las redes sociales también han contribuido a ello de manera esencial.
Nosotros hemos enseñado personalmente el edificio a mucha gente y, el día que más me emocioné, fue cuando vinieron unas amigas de lejos y una de ellas se puso a llorar de la emoción de ver algo tan bonito.
A.G.: A ello ha contribuido Francisco Pérez, gestor del centro,  cuya labor está dando su resultado en las visitas.
C.O.: A ninguno de los edificios en los que hemos intervenido ha ido nadie pagando. Durante la obra veíamos cómo los propios trabajadores esperaban a las visitas que realizábamos para hacer fotos de cómo estaba quedando; eso no nos había pasado nunca y ya nos hacía pensar que iba a tener cierta repercusión. A ello se une que, cuando estaba prácticamente acabado y estábamos solos por la noche y con música de fondo, nos dábamos cuenta de que tenía una magia especial.

 

El edificio ha servido como sede de exposiciones, escenario de conciertos, espacio para reportajes fotográficos y desfiles de moda. ¿Creen que se está explotando todo su potencial? ¿Qué les gustaría que se celebrase en su interior?
J.O.: Personalmente como más me gusta es vacío, pero como es un edificio cultural es indudable que tiene que darse uso. Con el tiempo, quizá se planteen exposiciones que tengan cabida en un espacio de estas características y que no podrían estar en una sala al uso.
A.G.: Es un edificio muy versátil y puede acoger muchas cosas. Se han realizado cosas que nosotros no habíamos pensado, como el desfile de modelos. El protagonismo del edificio eclipsa un poco lo que se expone, como ha sido el caso de dos muestras que allí han estado y que han pasado desapercibidas para muchos visitantes.

 

Está prevista en unos días la inauguración de los primeros trabajos de mejora de los entornos del templo, así como una fuente y la prolongación exterior de la meridiana
A.G.: El diseño de la urbanización de los entornos lo hemos hecho con la intención de extrapolar parte del contenido de San Pedro Cultural al exterior y dar unas referencias de lo que se puede ver dentro. La plaza tiene una direccionalidad muy marcada con líneas paralelas de piedra.
En un punto concreto, esa línea se convierte en un led luminoso que coincide exactamente con la meridiana del interior y que pasa por el eje de la puerta románica.
C.O.: Además se ha diseñado una fuente con una esfera metálica en la que se taladrarán unos agujeros con luz interior para que se puedan ver las constelaciones. En este detalle también ha colaborado la Asociación Astronómica Palentina. Es como un negativo de la bóveda celeste.

 

El Ayuntamiento de la localidad ha manifestado su intención de intervenir en la iglesia de San Martín, una vez lograda la cesión del inmueble por parte del Obispado. La idea es dar continuidad al proyecto de San Pedro Cultural. ¿Les gustaría formar parte de este proyecto? ¿Tienen alguna idea para su desarrollo?
J.O.: Nos gustaría mucho e incluso hemos aportado alguna idea muy complementaria a la de San Pedro, con la idea de tematizar el pueblo en torno a lo científico y que la gente siga disfrutando y aprendiendo. En este año nos hemos dado cuenta de que realizar este tipo de intervenciones en el patrimonio cultural implica que se educa también a la gente y va a hacer que el pueblo vaya a mejor.

 

Saber que esta rehabilitación ha sido un empuje económico para la localidad imagino que supondrá mayor satisfacción todavía
C.O.: Es nuestra tierra y eso es una alegría. Los tres somos ciudadanos de mundo y tenemos pensamiento global, pero creemos en  el desarrollo rural. Nos gusta que haya desarrollo en nuestros pueblos, más con lo difícil que es mantener población. Si con intervenciones como ésta se consigue, pues mucho mejor. Hemos logrado un triple objetivo: el desarrollo cultural, el mantenimiento del patrimonio y que sirva para el desarrollo del pueblo y de la zona.
A.G.: Quien viene y ve San Pedro también se toma algo, pero además todo esto implica que se asiente población. Muchas casas se están rehabilitando y arreglando. Hay que lograr que Becerril sea el pueblo más bonito de España. Y no solo porque lo voten.

 

Cuando viajan ahora por la provincia y ven alguna iglesia o edificio en ruinas, ¿lo miran con otros ojos?
A.G.: Tenemos más ideas que posibilidades de materializarlas. Por ejemplo, Becerril tiene muchas materia prima. Tuvo siete templos -era como una especie de Manhattan medieval- algunos de los cuales siguen ahí desafiando al tiempo y a la gravedad.
C.O.: Parte de nuestra profesión es eso: saber intuir cómo será el resultado de una intervención, sea del tipo que sea.

 

A raíz de este proyecto, ¿les han surgido otros o han solicitado su ayuda para algún trabajo?
J.O.: Como anécdota comentar que ha habido gente que se ha acercado a la oficina y nos ha comentado que ha dudado en contactar con nosotros porque, al ser famosos, seguro que cobrábamos más. En el otro lado están quienes nos han comentado que les ha gustado el trabajo y se fían más de lo que podamos hacerles. Creo que lo más importante que hemos ganado es que para nosotros este proyecto ha significado que, aunque tengamos el ego del arquitecto, cuando trabajamos entre los tres conseguimos mejorar. Un grupo heterogéneo que juntos sumamos mucho.
A.G.: El resultado de San Pedro Cultural no hubiera sido el mismo si faltara uno de nosotros. Eso es así.

Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Grupo Promecal
Diario Palentino se basa en el Sistema de Gestión de Contenido desarrollado por Escrol
Auditado por Logo OJD