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jueves, 23 de mayo de 2013
España

10 meses sin Ruth y José

Europa press - jueves, 09 de agosto de 2012

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El paradero de los hermanos cordobeses de seis y dos años es aún un misterio. Quizá solo su padre, José Bretón, en la cárcel como único acusado de la desaparición, sabe la verdad

Hace 10 meses todos los informativos se hacían eco de que dos hermanos habían desaparecido mientras jugaban en un parque de Córdoba, pero nadie ha podido contar aún que los pequeños Ruth y José, de seis y dos años, ya están a salvo. Por el momento, José Bretón, su padre y con quien estaban aquel día en la ciudad andaluza, ha sido el único procesado en la causa y permanece en prisión desde el 21 de octubre. Su declaración apenas ha variado desde el primer día, cuando aseguró ante la Policía que perdió de vista a sus hijos mientras estaban en el Parque Cruz Conde de Córdoba.
La investigación para localizar a Ruth y José se centró desde un principio en el entorno de la parcela que los abuelos paternos tienen en Las Quemadillas, en la misma ciudad, donde dice el padre que estuvo con los niños momentos antes de acudir al parque, si bien, tras casi un año de numerosos rastreos, tanto en la zona como en el interior de la finca, no se han hallado pistas que desvelen dónde se encuentran los pequeños En las últimas semanas, los trabajos en el interior de la finca concluyeron sin resultados, sin embargo, «no se ha dejado de buscar y rastrear otras pistas», tal y como declaró hace unos días el subdelegado del Gobierno en Córdoba, Juan José Primo Jurado. «Este caso sin duda alguna se resolverá», vaticinó, aunque, por el momento, hay varios frentes abiertos.

Terceras personas. En relación a la idea de «la posible participación no comprobada de terceras personas», según recoge el auto de procesamiento contra Bretón, el representante del Gobierno comentó que «a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado les compete rastrear cualquier indicio y esta supuesta participación no supone una novedad para la Policía, que ha investigado esta posibilidad desde que hubo indicios de que era un secuestro y no una pérdida».
Tras pasar 10 meses centrados en el caso y con un único procesado e interno en prisión provisional por la presunta comisión de los delitos de detención ilegal, con la agravante de desaparición de menores, y por simulación de delito, el subdelegado describe que «en la Policía no hay ningún signo de desánimo», de modo que «en ninguna de las unidades policiales que están en la búsqueda ha cundido el desaliento».
Las Fuerzas de Seguridad siguen entregadas a la búsqueda de los niños, y más aún lo está la familia, encabezada por su madre, Ruth Ortiz, que lucha cada día para que no le pueda el desánimo. Por eso, Ortiz quiso estar presente en los últimos rastreos de la propiedad de sus suegros, aún a riesgo de cruzarse con su expareja.
La última búsqueda en la finca de Las Quemadillas y su entorno incidió en la línea ya marcada en el auto de procesamiento de Bretón, según el cual éste llegó a las 13,46 horas del 8 de octubre a la finca acompañado por sus dos hijos y no salió hasta las 17,30 horas. Durante ese espacio de tiempo, en opinión del juez, Bretón aprovechó para ejecutar el plan que supuestamente había ideado casi un mes antes, después de que su mujer rompiera el matrimonio.
Por una parte, el magistrado relata que «si lo que pretendía el encartado era causar el mayor mal posible a su esposa en despecho por la que consideraba humillante ruptura matrimonial, es evidente que la solución que menos problemas podría acarrearle era la de matar a sus dos hijos y hacerlos desaparecer; contando como tenía con un amplio margen de tiempo para organizar un pequeño habitáculo para dar cabida a lo que no eran sino dos pequeños bultos con un peso no muy superior a los 30 kilos en total».
Igualmente, en opinión del juez instructor del caso, el padre, tras abandonar la finca con los niños por las calles traseras a la parcela, tuvo «un margen de aproximadamente 10 minutos para alcanzar un punto previamente seleccionado para ocultar a los menores o bien para realizar una operación de trasvase de sus dos hijos desde su vehículo hasta el de una tercera persona».
A pesar de la lógica de las teorías, la falta de resultados en el registro hacen que, 10 meses después, el paradero de Ruth y José sea un misterio.

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