Joaquín Galán publica 'Los puentes de Wheat City' en 'Cálamo'

J.L.R.
-

Galán explica que este libro vuelve a tener la raíz en Castilla, más concretamente en Palencia

El escritor Joaquín Galán, en ‘Diario Palentino’. - Foto: EVA GARRIDO

El escritor Joaquín Galán (Villaviudas, Palencia; 1940) presenta hoy, a las 20 horas, en la Librería del Burgo,  su nuevo poemario, Los puentes de Wheat City, libro que acaba de editar Cálamo. Sobre su nuevo título y el conjunto de su trayectoria literaria, iniciada hace casi cinco décadas, hablarán él y una de las personas que mejor conoce su obra: el también poeta y crítico literario César Augusto Ayuso, director de la colección Cálamo Poesía.

Vocación de mar fue su primer poemario, publicado a mediados de los 60.  Desde entonces su creación poética ha sido «firme pero  discontinua». Cálamo también editó, hace 10 años,  La perdición de Ulises. Algún crítico «carnívoro» podrá decir, «con razón», que «no es que haya sido prolífico, pero he escrito cuatro o cinco libros, uno este, que permanecen inéditos».  Cree que  ha habido un «progreso», aunque para alguien «exigente» como él, «nunca es suficiente, uno querría superarse más y adquirir niveles más altos. Cuanto más conoces la poesía, más te auto exiges».

Galán explica que este libro vuelve a tener la raíz en Castilla,  más concretamente en Palencia.  En Los puentes de wheat city «juego con símbolos que orientan el contenido de los poemas. El río siempre ha sido frontera, ha creado márgenes de división. Lleva en su corriente elementos dispersos, que mezcla y disuelve. Jugamos con esa inestabilidad de la existencia humana. Los puentes, por el contrario, son los que crean unión, establecen vínculos de un lado a otro. Esto viene muy acorde con mi estilo de vivir y de ser, soy un trasterrado, llevo toda la vida fuera de Palencia. Va y viene como los ríos, cruza a un lado, al  otro, pero también quiere estabilidad, como los puentes, frente a lo transitorio, lo fugitivo, que es el río. Y en ese sentido juega un gran papel la memoria, que sale el rescate de los elementos que el río dispersa y se lleva».  El libro, subraya, «es muy de Palencia sin que sea un Viva Palencia. Se llama a algo y a alguien desde la queja, porque quieres que sea más; desde la advertencia». El poemario consta de tres apartados. El autor habla de «articulación» narrativa en este poemario, algo «novedoso», al igual que «el uso por parte del poeta-autor de elementos externos, de personas que dicen lo que él no diría por pudor». La suya es una poesía «muy pegada al terreno, porque los trasterrados tienden a idealizar lo que han perdido». Afirma que no escribe por el aplauso, menos por lucro, por una especie de efervescencia juvenil continuada, tampoco. En todo, uno escribe a ciertas altura de la vida por una especia de «vocación incurable y, si es incurable es algo enfermizo, por tanto es una especia de virus que uno mantiene dentro y que tiene que sacarlo».

Joaquín Galán es licenciado en Filosofía, Ciencias de la Información y Teología, por las universidades Central de Barcelona, Autónoma de Barcelona y Pontificia de Comillas, respectivamente. Desde Vocación de mar (1966) hasta este nuevo libro, ha dado a la imprenta otros seis poemarios: Los ojos de la piedra, Ni el desorden del fuego, El aire original, La perdición de Ulises, Teseo en el laberinto y Cierta cantidad de silencio. Asimismo, ha publicado estudios sobre la obra de los poetas Blas de Otero y Marciano Zurita. Actualmente prepara un libro sobre Villaviudas -historia y antropología-, que aparecerá en unos meses.