Luis Argüello llega con el «desafío» de los abusos sexuales

DP
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El obispo auxiliar de Valladolid, natural de Palencia, asume «con perplejidad el cargo» de secretario de la Conferencia Episcopal y aboga por dirigir «una mirada especial a las víctimas»

El obispo auxiliar de Valladolid, el palentino Luis Argüello, que recibió hoy con «perplejidad» su nombramiento como nuevo secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), aseguró que los casos de abusos sexuales en el seno de la Iglesia suponen un «desafío grande» y apostó por dirigir «una mirada especial a las víctimas» por «las cosas mal hechas en el pasado». 

  «Es evidente que esto (los abusos en el seno de la Iglesia) supone un desafío grande para nosotros a la hora de mirar hacia delante y de cuidar con especial mirada a las víctimas de las cosas mal hechas en el pasado», subrayó Argüello durante su primera rueda de prensa tras ser elegido como nuevo secretario general de la CEE. 

  Argüello indicó que como portavoz de la CEE, cargo que en principio también asumirá, tendrá que dar respuesta a asuntos de actualidad «más fáciles y repetidos» como el IBI o las inmatriculaciones y otros más «dolorosos» y «complicados» como los casos de abusos sexuales en la Iglesia. 

  En este sentido, puso de relieve la importancia del discurso del presidente de la CEE, Ricardo Blázquez, sobre este tema, durante la Asamblea Plenaria al «asumir enteramente» el documento del sínodo de los obispos.

 Sobre sus objetivos para los próximos cinco años, Argüello apuntó que quiere una Iglesia «sinodal» y «en salida», que atiende a «los más pobres», en línea con lo que pide el Papa Francisco. Asimismo, acerca de su tarea como portavoz de los obispos, mostró su disposición para «escuchar», informa Ep. 

  En cuanto al talante con el que va a afrontar las relaciones con el Gobierno como cara visible de la CEE, el obispo indicó que se han puesto sobre la mesa algunos asuntos como la reforma de la Lomce que les «preocupa mucho» o la crisis de los migrantes. 

  «Estoy visibilizando la imagen de un periódico en el que en dos planas aparecía un desarrollo grande de un asunto que nos duele mucho, una historia de abusos de hace mucho tiempo, y en unas cuatro líneas: Han muerto 18 migrantes en el Estrecho. A nosotros nos gusta hablar de educación, nos parece que es decisiva para el futuro de un pueblo, pero nos gusta hablar también de otras cuestiones», señaló. 

Además, cree que en los próximos meses o años, la Iglesia católica aunque «seguramente frágil» tendrá «un hombro que arrimar en la actual reconfiguración del Estado de Bienestar. En la sociedad de los cuidados la Iglesia tiene un hombro y seguramente el otro que arrimar», apostilló.

 Preguntado por cómo se define en relación al Papa Francisco, reconoció que no puede comprender «ser obispo o presbítero sin esta acogida del Papa», aunque matizó que caben «sensibilidades» o «acentos» diferentes en cuestiones de estrategias pastorales porque la Iglesia «no es una esfera sino un poliedro». «El Papa dice escuchar, interpretar, elegir. En esa onda me sitúo», añadió. También apuntó que ha tenido la oportunidad de hablar en varias ocasiones con el Papa Francisco aunque no recientemente. En alguno de esos encuentros han conversado sobre «cuestiones de actualidad de la vida española» y han estado «en la misma onda», según aseguró. Asimismo, contó que le instó a «cultivar la cultura del encuentro». Entre los retos que se le presentan, se refirió asimismo a la secularización que ha experimentado un «crecimiento grande» pero apostó por aprender a vivir en el «mundo plural» del siglo XXI en lugar de caer en «lamentaciones»; y por seguir trabajando en el «desafío misionero». 

El nuevo secretario general y portavoz de la CEE entró a la rueda de prensa estrechando la mano de todos los periodistas presentes. Tras agradecer su nombramiento a los obispos, tanto a los 45 que le votaron como a los que no, Argüello confesó sentirse aún «perplejo» por la labor que le han encomendado. De hecho, admitió que el martes le costó un poco conciliar el sueño al saber que era candidato. Si bien, aseguró que una vez «pasado el susto», lo asume con «deseo de trabajar» y «ánimo».    

Argüello se presentó como un obispo de 65 años nacido en un pequeño pueblo de Palencia (Meneses de Campos,1953) donde en invierno duermen apenas 50 habitantes, un pueblo de «la España casi vacía». Entre los acontecimientos que le marcaron, citó el hecho de haber vivido siendo universitario unos años «singulares en la historia de España», desde 1971 a 1983, que «tuvieron que ver con el final de un régimen político y el comienzo de la época constitucional». Entre las personas que más le dejaron huella, nombró a su madre, sin la cual, dijo, no sería creyente católico.